

Monseñor Jesús González de Zarate, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Caracas, indicó a través de unas declaraciones que el fin de la Semana Santa es que los feligreses puedan reconocer su existencia y agradecer que Dios venciera la muerte, y que por esos sean «portadores de la vida».
En cuanto a la situación del país, el religioso no «cree» que la gente «haya perdido la fe», ya que los individuos siguen confiando en Dios, en medio de las adversidades en las que viven y esto los lleva a «volver a Dios» y de esa manera obtener paz al momento de resolver los problemas.
El pueblo de Venezuela se muestra como un pueblo cristiano y más humano; existe además mucho gesto de diálogo y resolución de conflictos entre los ciudadanos.
González de Zarate detalló que los ciudadanos a pesar de la situación por la que atraviesan, se muestran más solidarios con las personas que lo necesitan, personas que tienen la convicción de ayudar desde lo poco, lo que multiplica la generosidad; muestran además su capacidad de compartir, y de resolver los conflictos entre hermanos.
Agregó que «a pesar de tener condiciones de vida precarias, siguen en pie de lucha para cumplir sus metas».
El Obispo indicó que existen venezolanos que «no tienen para llevar a sus hijos a la escuela» o que ni siquiera «tienen para el desayuno», y esto es transmitido por los feligreses a los religiosos de las distintas parroquias.
Mencionó que los ciudadanos demuestran que sienten el eco de la conflictividad de la política actual, pues «hay una real molestia por la situación», ya que no es lo que desean para sus hijos.
A pesar de la situación, hay un deseo de superación, y de saber escoger el rumbo para construir sus propios proyectos.
El papel de la Iglesia
En medio de la situación, la Iglesia Católica sigue cumpliendo su misión, llegando a la gente, y transmitiendo el mensaje de Jesús a los más necesitados, para que los que hacen vida en esta sociedad, puedan hacerlo en paz y «vencer el odio».
Hay presencia de iglesias en lugares muy lejanos, donde también está presente el obispo.
Sostuvo que al obispo también le toca hacer la cola para adquirir los alimentos, y de la misma forma puede palpar las verdaderas condiciones de vida de los ciudadanos.
Resaltó que la inseguridad ha afectado las actividades de la Iglesia, ya que no pueden realizar encuentros de noche con regularidad, y que los templos son ultrajados en busca de objetos de valor.
Los representantes de la Iglesia Católica, no tienen ninguna intensión política, ya que son servidores de los más vulnerables.
Insistió en que seguirán trabajando para que el amor y la solidaridad sigan presente, e invitó a acudir a las actividades de este domingo de ramos y llevar el corazón dispuesto para Dios.
Agencias






