
Una nueva tragedia marítima en el mar Egeo cobró la vida de al menos 12 personas —entre ellas un bebé— tras registrarse dos naufragios independientes durante la madrugada frente a las costas insulares de Grecia. De acuerdo con el balance oficial de la Guardia Costera, las labores de salvamento permitieron rescatar con vida a 22 supervivientes, al tiempo que continúan los rastreos en la zona.
El primero de los siniestros aconteció en las inmediaciones de la isla de Lesbos. En ese punto, seis personas (cuatro hombres, una mujer y un recién nacido) perecieron cuando la lancha rápida en la que viajaban impactó contra el lateral de una patrullera policial que realizaba labores de vigilancia.
De forma paralela, una segunda embarcación volcó frente a las costas de Samos, dejando un saldo de otros seis migrantes fallecidos (cinco hombres y una mujer). En este operativo, los equipos de emergencia lograron poner a salvo a 14 ocupantes.
Detención de presunto traficante y postura oficial
En el marco de las actuaciones tras el choque en Lesbos, las fuerzas de seguridad arrestaron a un ciudadano de nacionalidad turca, de 37 años de edad, acusado de pilotar la embarcación y pertenecer a una red clandestina de tráfico de personas.
El ministro de Transporte Marítimo y Política Insular de Grecia, Vassilis Kikilias, responsabilizó directamente a las redes de contrabando por las muertes registradas y ratificó la postura firme del Ejecutivo heleno a través de sus canales oficiales: “Nuestra posición es innegociable: Tolerancia cero con los contrabandistas”.
Tendencia del flujo migratorio en la región
Pese al saldo fatal de esta jornada, los registros migratorios hacia el país heleno muestran una reducción en comparación con periodos anteriores:
Estadísticas de ACNUR: Los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados revelan que hasta el 11 de octubre de 2026 se contabilizaron cerca de 25.000 ingresos a suelo griego, frente a las 42.000 entradas registradas en el mismo lapso del año previo.
Contexto histórico: Grecia continúa siendo uno de los principales pasos hacia Europa para personas procedentes de Oriente Medio, África y Asia, aunque lejos de las cifras alcanzadas durante la crisis de 2015-2016, cuando cerca de un millón de migrantes cruzaron el mar desde Turquía.
Las operaciones de búsqueda y rescate permanecen activas en el área para descartar la presencia de más desaparecidos.
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