
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha elevado el tono de las advertencias contra la República Islámica de Irán, declarando que cualquier intento de lanzar misiles balísticos contra Israel, o la reactivación de su programa nuclear, serán respondidos con una acción militar contundente que tendrá «resultados devastadores» para Teherán.
Las declaraciones se produjeron durante una entrevista en el programa ‘Special Report’ de Fox News, donde Netanyahu reveló la preocupación de su gobierno ante recientes informes de inteligencia. Según el mandatario, hace apenas un par de semanas recibió información alarmante que sugiere que Irán podría estar «realizando ejercicios de campo para practicar el lanzamiento de misiles balísticos contra Israel».
La advertencia se hace pública
Netanyahu aseguró que el mensaje de disuasión ya fue transmitido a través de canales diplomáticos, pero decidió hacerlo público para evitar cualquier malentendido por parte del régimen iraní.
«Así que transmití el mensaje. Creo que lo hice público, así que no es un secreto. Dije: ‘si se atreven a hacer eso, los resultados serían devastadores’. Así que espero que Irán no cometa ese error», puntualizó el primer ministro.
El líder israelí fue enfático al ser consultado sobre el rearme persa, afirmando que Irán «está volviendo a la producción» de misiles balísticos. En cuanto a las actividades nucleares, aunque no confirmó un cruce de la “línea roja”, expresó su creencia de que Teherán «lo está intentando» retomar el programa que fue objeto de un acuerdo internacional en el pasado.
Experiencia reciente como disuasión
Netanyahu sugirió que el temor a las repercusiones, sumado a las advertencias directas del presidente [Donald] Trump, podría estar deteniendo a Irán. Además, mencionó un evento reciente como un factor disuasorio clave:
«No estoy seguro de que hayan decidido cruzar la línea, porque creo que necesitan las advertencias del presidente [Donald] Trump y también porque acaban de experimentar algo, ya sabes, hace menos de un año», dijo, haciendo una clara referencia a la ‘guerra de 12 días’ ocurrida el pasado mes de junio. Este conflicto, aunque breve, sirvió como una demostración de la capacidad de respuesta militar de Israel.
El primer ministro recalcó que, si bien Tel Aviv «no busca una escalada» de las tensiones en la región, un ataque iraní alteraría radicalmente el statu quo. «Si lo hacen, todas las apuestas se cancelan», sentenció, subrayando la seriedad de la postura defensiva de Israel.
Irán denuncia una «nueva conspiración»
Mientras tanto, la respuesta desde Teherán ha sido de cautela y denuncia. El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, declaró que el país está siendo víctima de una «nueva conspiración» orquestada por sus enemigos.
Araghchi vinculó las presiones externas, incluyendo las advertencias de Israel, con una estrategia para desestabilizar la economía persa y fomentar el descontento popular.
«El enemigo quiere agravar la situación económica de tal manera que aumente el descontento popular», dijo Araghchi, señalando que el objetivo final es generar «problemas internos» para el Gobierno. Pese a esto, el ministro concluyó con un desafío: el enemigo «se llevará este deseo a la tumba», insistiendo en la resiliencia del régimen ante las presiones internacionales.
La escalada verbal subraya la fragilidad de la seguridad regional y la creciente preocupación de Israel por la capacidad de Irán de desarrollar armamento estratégico.
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