
El Informe sobre el Estado Global del Clima revela que el periodo 2015-2025 rompió todos los registros térmicos desde mediados del siglo XIX. Con un calentamiento oceánico en niveles récord y una acumulación irreversible de gases de efecto invernadero, la ONU califica la situación como un «llamado desesperado a la acción» ante el desequilibrio energético del planeta.
La crisis climática ha dejado de ser una proyección para convertirse en una constante estadística. Este lunes 23 de marzo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó su informe anual, confirmando que la ventana comprendida entre 2015 y 2025 representa el decenio más caluroso desde que se iniciaron los registros oficiales en 1850.
Un planeta en desequilibrio energético
Según el estudio, el año 2025 se posicionó como el segundo o tercer año con mayores temperaturas en 176 años, alcanzando un promedio de 1,43 °C por encima de los niveles preindustriales. Aunque la cifra es ligeramente inferior al récord de 2024 (1,55 °C) —debido al efecto enfriador temporal del fenómeno de «La Niña»—, la tendencia es alarmante.
El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, fue enfático al recibir los datos: “Cuando la historia se repite 11 veces, ya no es una coincidencia, es una llamada a actuar”. El informe técnico atribuye este calentamiento a un desequilibrio energético: la Tierra absorbe hoy mucha más energía solar de la que logra liberar al espacio.
Océanos: El sumidero de calor al límite
Uno de los datos más reveladores del informe destaca que la humanidad solo percibe el 1 % del exceso de energía acumulada. El resto está siendo absorbido de la siguiente manera:
Océanos: 91 % (alcanzando un récord histórico de calor en 2025).
Superficie continental: 5 %.
Masas de hielo: 3 %.
Este calentamiento hídrico ha duplicado su ritmo en las últimas dos décadas, provocando la degradación de ecosistemas marinos, la intensificación de tormentas tropicales y una pérdida de biodiversidad sin retorno. La OMM advierte que los cambios en el pH y la temperatura de las profundidades oceánicas son ya irreversibles en una escala de miles de años.
Deshielo y ascenso del nivel del mar
La criosfera terrestre también presenta signos críticos. En 2025, la extensión de hielo en el Ártico registró sus niveles más bajos, mientras que Groenlandia y la Antártida reportaron «pérdidas significativas». Este deshielo masivo ha acelerado el aumento del nivel del mar, el cual ha crecido 11 centímetros desde que comenzaron las mediciones satelitales en 1993.
Récord de emisiones de CO2
La raíz del problema sigue siendo la concentración de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso), que han alcanzado sus valores más altos en 800.000 años. En 2024 se registró el mayor incremento de CO2 desde 1957, impulsado por las emisiones fósiles y una preocupante reducción de la capacidad de absorción natural de los bosques y mares.
El informe, sustentado por decenas de expertos y servicios meteorológicos nacionales, concluye que el sistema climático global está operando bajo un estrés energético que requiere transformaciones estructurales inmediatas en la economía global.
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