
La Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas) advierte sobre la insostenibilidad operativa del sector ante la caída de ventas y comisiones insuficientes.
La Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas), organismo que agrupa a los operadores de estaciones de servicio en Venezuela, ha formalizado un estado de alerta crítica. A través de un documento enviado a las autoridades nacionales el pasado 25 de febrero, el gremio detalló la imposibilidad de mantener las operaciones bajo el esquema actual de ingresos, calificando la situación como una emergencia financiera que pone en riesgo la continuidad del servicio en todo el territorio.
Crisis de rentabilidad y costos operativos
El núcleo del reclamo radica en que los márgenes de comercialización actuales son insuficientes para cubrir los gastos básicos de mantenimiento. Según fuentes vinculadas a Fenegas, las estaciones de servicio perciben apenas un centavo de dólar por cada litro de combustible vendido. Esta cifra resulta ínfima frente a las obligaciones que deben afrontar los propietarios, incluyendo el pago de nóminas, impuestos municipales y servicios públicos.
Para ilustrar la gravedad del escenario, un operador que logre vender 50.000 litros de combustible al mes genera un ingreso bruto de apenas 500 dólares. No obstante, los costos fijos para mantener una estación operativa pueden ascender a los 800 dólares mensuales, lo que se traduce en una pérdida constante que impide cualquier tipo de reinversión o actualización tecnológica en las instalaciones de Pdvsa.
Desigualdad en el sistema de precios
Fenegas ha solicitado con urgencia la estandarización de los precios de la gasolina a nivel nacional. La coexistencia de múltiples tarifas genera distorsiones severas en el mercado. Por un lado, el gobierno ha implementado un plan piloto en Caracas y otras regiones donde el litro de gasolina «súper premium» alcanza 1 dólar. Por otro lado, persisten estaciones que venden a 0,50 dólares y otras que manejan combustible subsidiado en bolívares, con un precio equivalente a 0,02 dólares por litro.
Esta disparidad no solo confunde al consumidor, sino que fragmenta la viabilidad del sector. Los empresarios denuncian que han pasado años realizando gestiones ante el ejecutivo nacional sin recibir una respuesta que permita una operación segura, continua y, sobre todo, rentable para quienes gestionan el suministro final al usuario.
Caída estrepitosa del volumen de ventas
Otro factor determinante en esta crisis es la reducción del consumo. Desde la implementación de las nuevas tarifas en divisas, las estaciones de servicio han reportado un descenso significativo en el flujo de clientes. El bajo poder adquisitivo del ciudadano promedio impide que la demanda se mantenga estable ante precios que oscilan entre 0,50 y 1 dólar por litro.
Reportes internos indican que estaciones ubicadas en puntos estratégicos de Caracas, que anteriormente despachaban más de 36.000 litros diarios, han visto caer sus operaciones a niveles alarmantes de entre 1.000 y 2.000 litros por jornada. Sin un volumen de ventas masivo, el margen de ganancia de un centavo por litro se vuelve irrelevante, dejando a los operadores sin flujo de caja para sostener sus plantillas laborales y la seguridad de las estaciones.
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