
El embajador venezolano denunció ante el organismo internacional que estas agresiones digitales y mediáticas buscan desestabilizar la paz social y la soberanía del país.
El embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Rodulfo Pérez, alzó su voz en la sede del organismo en París para denunciar la escalada de agresiones comunicacionales contra su nación. Durante su intervención, el diplomático enfatizó que Venezuela es blanco de operaciones psicológicas diseñadas para fracturar el tejido social y distorsionar la realidad interna ante la comunidad internacional.
Un peligro para la estabilidad global
Según explicó Pérez, estos desafíos no son fenómenos aislados, sino que constituyen amenazas reales que inciden directamente en la exposición social y la estabilidad internacional. El embajador subrayó que el uso de plataformas digitales para difundir discursos de odio y noticias falsas ha alcanzado niveles alarmantes, poniendo en riesgo incluso la sostenibilidad de la vida al promover la violencia y la intolerancia religiosa o política.
Para el representante venezolano, la Unesco debe jugar un rol protagónico en la regulación de estos espacios, asegurando que la tecnología sea un vehículo para el conocimiento y no un arma de guerra cognitiva. La delegación venezolana presentó pruebas sobre cómo la desinformación es utilizada como una herramienta de presión política que ignora los principios de autodeterminación de los pueblos.
El papel de las corporaciones tecnológicas
En su discurso, Pérez también hizo referencia a la responsabilidad de las grandes corporaciones dueñas de redes sociales. Señaló que los algoritmos suelen privilegiar contenidos negativos y polarizantes, lo que facilita la propagación de matrices de opinión negativas sobre Venezuela. Esta situación, a su juicio, vulnera los derechos humanos de millones de ciudadanos que se ven afectados por la estigmatización y la exclusión financiera derivada de estas campañas de desprestigio.
Llamado a la ética informativa
Finalmente, el embajador instó a los estados miembros a fortalecer los marcos éticos de la comunicación global. Venezuela propuso la creación de mecanismos de verificación más rigurosos y el fomento de una educación mediática que permita a los ciudadanos identificar contenidos manipulados.
La intervención cerró con un llamado a la solidaridad y al respeto mutuo entre las naciones. Pérez reiteró que la paz duradera solo podrá alcanzarse si se detienen los ataques sistemáticos que utilizan la libertad de expresión como excusa para vulnerar la soberanía de los estados en desarrollo, reafirmando el compromiso de Caracas con el diálogo multilateral.
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