
Tres bajas consecutivas de voltaje precedieron la caída total del suministro eléctrico en al menos diez entidades del país, sin información oficial hasta el momento.
El Sistema Eléctrico Nacional volvió a colapsar este martes tras registrar tres severas fluctuaciones consecutivas que terminaron por dejar a oscuras a múltiples regiones de Venezuela. Los reportes ciudadanos coincidieron en que el parpadeo constante de la potencia antecedió al corte definitivo. Esta dinámica generó alarma entre los habitantes por el riesgo latente de daños irreparables en los electrodomésticos y equipos electrónicos. La falla evidencia la fragilidad estructural de la red, la cual continúa operando sin el margen de maniobra necesario para absorber sobrecargas o fallas operativas en sus líneas de transmisión principales.
Fueron los estados andinos los que sufrieron el impacto más severo de este nuevo episodio. Táchira, Mérida y Trujillo, acompañados por Barinas y Apure, registraron un apagón de carácter generalizado que paralizó de inmediato las actividades comerciales, los servicios bancarios y las rutinas del hogar. Estas entidades han sido históricamente el eslabón más débil de la red de distribución eléctrica nacional, soportando racionamientos prolongados y fallas recurrentes que minan la calidad de vida de sus ciudadanos. La falta de mantenimiento preventivo y la escasez de personal técnico calificado agravan la situación en el occidente venezolano.
Por su parte, otras regiones del centro y del centroccidente del territorio nacional reportaron interrupciones parciales del suministro eléctrico. Zonas de Cojedes, Yaracuy, Carabobo, Portuguesa, el sur de Zulia y áreas puntuales de Miranda experimentaron bajas de tensión y suspensiones temporales. Aunque el impacto en estos sectores no se tradujo en un colapso absoluto como en la región andina, la inestabilidad del flujo interrumpió las jornadas laborales y afectó la conectividad a internet, dejando incomunicadas a miles de personas durante horas.
Hasta el momento de esta redacción, las autoridades de la Corporación Eléctrica Nacional no han emitido ningún reporte técnico ni comunicado institucional para explicar las causas del incidente. Tampoco se han ofrecido estimaciones sobre los tiempos de maniobra requeridos para la restitución total de la energía en las zonas más comprometidas. La falta de transparencia oficial incrementa la incertidumbre entre los comerciantes e industriales, quienes se ven obligados a encender plantas auxiliares de gasoil o suspender operaciones, con los costos económicos que ello implica para la economía local.
Este evento pone nuevamente de manifiesto la falta de inversión continuada y la vulnerabilidad en las líneas de transmisión que conectan las centrales hidroeléctricas del sur del país con el resto del territorio. Sin un plan integral de modernización de infraestructura y de auditoría técnica independiente, la red eléctrica venezolana seguirá expuesta a fallas en cadena que afectan de manera directa la vida cotidiana, la salud institucional y la productividad de la nación.
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