
En el marco del 60.º aniversario del Acuerdo de Ginebra, el gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez reafirma su compromiso con una solución pacífica y bilateral frente a la demanda unilateral de Guyana ante la Corte Internacional de Justicia.
Un llamado al diálogo en un nuevo escenario político
En una fecha de alta carga histórica para la diplomacia nacional, Venezuela ha propuesto formalmente a la República Cooperativa de Guyana entablar una negociación de buena fe. Este llamado busca resolver de manera definitiva la controversia sobre el territorio Esequibo, fundamentándose en el espíritu del Acuerdo de Ginebra de 1966. Caracas sostiene que este instrumento es la única vía jurídica válida para alcanzar una solución satisfactoria y mutuamente aceptable.
Esta iniciativa surge en un contexto de transformación para el país, definido por el Ejecutivo como un nuevo momento político. Tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero pasado y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, la política exterior venezolana busca ratificar sus derechos históricos bajo una narrativa de firmeza diplomática y apego al derecho internacional.
La vigencia del acuerdo de Ginebra tras seis décadas
El comunicado oficial, difundido por la presidencia a través de sus canales institucionales, celebra con fervor patriótico los 60 años de la firma del documento en la capital suiza. Según la postura venezolana, este tratado sepultó la validez del Laudo Arbitral de 1899, el cual es calificado por Caracas como nulo e írrito por haber sido producto de una componenda colonialista.
Para el Gobierno venezolano, el Acuerdo de Ginebra no es solo un documento histórico, sino una obligación vigente que compele a ambas naciones a buscar un arreglo práctico. Venezuela asegura haber demostrado, a lo largo de seis décadas, un compromiso inquebrantable con las obligaciones establecidas en dicho texto, contrastando su postura con lo que define como una actitud evasiva por parte de Georgetown.
Denuncia contra la postura unilateral de Guyana
El Ejecutivo venezolano ha sido enfático al denunciar que, desde el año 2015, Guyana ha mantenido una conducta que violenta el espíritu de entendimiento bilateral. De acuerdo con el comunicado, el país vecino ha frustrado los procesos de buenos oficios de las Naciones Unidas, optando por una demanda unilateral ante la Corte Internacional de Justicia.
Venezuela sostiene que dicha corte carece de jurisdicción para dirimir la controversia, argumentando que el consentimiento de ambas partes es indispensable para tal proceso. La administración de Rodríguez asevera que Guyana intenta obtener títulos territoriales sobre un área de 160.000 kilómetros cuadrados que, históricamente, pertenecen a la integridad territorial de Venezuela.
Recursos estratégicos y soberanía nacional
La región de la Guayana Esequiba, rica en yacimientos petroleros, minerales y biodiversidad, permanece en el centro de la disputa. Venezuela ha reiterado que jamás renunciará a sus derechos sobre este territorio, el cual considera parte indivisible de su mapa soberano.
La propuesta de negociación busca evitar una escalada de tensiones en la región y retornar a la diplomacia directa. Con esta acción, el nuevo gobierno de transición reafirma que, independientemente de los cambios internos, la defensa del Esequibo es una política de Estado que trasciende las coyunturas partidistas y se mantiene como una prioridad nacional.
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