
El economista Leonardo Soto proyecta que estos ingresos representan actualmente el 4 % del Producto Interno Bruto nacional.
Perspectivas sobre el flujo de divisas hacia el país
Venezuela se consolida como un receptor sostenido de capitales provenientes del exterior. Según las proyecciones del economista Leonardo Soto, el país mantendrá una dinámica de recepción de remesas de manera ininterrumpida durante, al menos, los próximos diez años. Esta tendencia responde a la consolidación de la migración venezolana en diversos países, quienes han logrado establecerse y generar excedentes para el apoyo familiar en su nación de origen.
En la actualidad, el flujo de divisas no proviene únicamente de los destinos tradicionales. Soto precisó que el territorio venezolano está recibiendo una cantidad importante de recursos desde Europa, así como de naciones latinoamericanas clave entre las que destacan Perú, Ecuador y Chile. Estos mercados se han vuelto fundamentales para el sostenimiento de la economía doméstica de miles de hogares que dependen de estos envíos mensuales.
El impacto real en la economía nacional
La relevancia de estos capitales trasciende el ámbito privado y se refleja en los indicadores macroeconómicos del país. El especialista aseveró que el ingreso de las remesas representa hoy un 4 % del Producto Interno Bruto (pib). En términos monetarios, esta cifra se traduce en un movimiento aproximado de 4.500 millones de dólares anuales, lo que inyecta una liquidez necesaria para el consumo interno y la dinámica comercial de las regiones.
Leonardo Soto comentó que Venezuela va a seguir siendo receptor de remesas de forma constante. El economista estima que, independientemente de las fluctuaciones, el país mantendrá esta condición durante la próxima década. La intensidad de estos flujos, ya sean mayores o menores, dependerá directamente de cómo avance la evolución económica del país y de las condiciones de vida de quienes residen en el extranjero.
Estabilidad de la migración y su capacidad de envío
Un factor determinante en esta proyección de diez años es el grado de inserción de los venezolanos en sus países de acogida. Durante una entrevista para Unión Radio, Soto apuntó que existe una curva de estabilidad que permite prever ingresos constantes. Esto se debe a que, al menos, el 45 % de los 8 millones de venezolanos que se encuentran fuera de nuestras fronteras ya están plenamente establecidos en sus nuevas residencias.
Este arraigo laboral y legal de casi la mitad de la población migrante garantiza que el compromiso financiero con sus familiares en Venezuela no sea un fenómeno pasajero, sino una estructura financiera de largo plazo. Para el economista, este grupo poblacional constituye el motor principal que mantendrá viva la entrada de divisas hacia el mercado local.
El interés internacional y la inversión futura
Finalmente, el experto destacó que las remesas siempre se van a seguir recibiendo en Venezuela como un componente social y económico fijo. Además, subrayó que más allá del envío de dinero para gastos básicos, siempre ha existido un interés latente en el mundo por invertir en el país. El flujo de remesas podría ser, en el futuro, la puerta de entrada para pequeños y medianos proyectos de inversión liderados por la misma diáspora que hoy sostiene el consumo familiar.
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