
El Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense confirmó el envío de misiones técnicas a Caracas para inspeccionar su sede consular, apuntando a una reactivación de su presencia física en el país y vislumbrando un futuro mercado de inversiones en energía y minería.
El Gobierno de Canadá ha iniciado un proceso de revisión de su política exterior hacia Venezuela que podría culminar con el regreso de su cuerpo diplomático a Caracas. Fuentes oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores de la nación norteamericana confirmaron que se encuentran evaluando el restablecimiento de una presencia física permanente en territorio venezolano, motivado por el giro político que ha experimentado el país suramericano en los últimos meses.
Como parte de este análisis estratégico, una delegación de funcionarios canadienses viajó recientemente a la capital venezolana con el objetivo de inspeccionar las condiciones de su infraestructura diplomática, según reportó inicialmente la agencia Bloomberg.
A través de un comunicado, la cancillería canadiense ratificó que el ejecutivo «continúa evaluando la evolución de la situación en Venezuela, incluida la posibilidad de que existan condiciones para el restablecimiento de una presencia diplomática física», justificando además la realización de visitas técnicas periódicas sobre el terreno.
Una embajada congelada desde 2019
Canadá retiró a sus diplomáticos acreditados en Caracas en 2019. No obstante, las autoridades de Ottawa aclararon que los canales no se rompieron por completo. Durante una comparecencia parlamentaria, Wendy Drukier, directora general para Suramérica y Asuntos Hemisféricos de la cancillería canadiense, precisó que la embajada nunca fue clausurada de manera formal y que ha operado de forma mínima gracias a su personal local.
«No pudimos enviar personal porque las autoridades venezolanas no concedían visados a los diplomáticos canadienses», explicó Drukier, matizando que actualmente se sopesa si el nuevo escenario político facilita el otorgamiento de acreditaciones y plenas garantías jurídicas de seguridad para el retorno de los funcionarios. La alta funcionaria recordó que la mayoría de las potencias aliadas de Occidente mantienen delegaciones activas en Caracas, incluyendo a los Estados Unidos, que ya restableció su presencia en el terreno.
Cautela política y miras en el sector energético
La hoja de ruta de Ottawa: Pese al acercamiento logístico, el Palacio de Ottawa mantiene una postura de prudencia respecto al tablero geopolítico venezolano.
Drukier enfatizó que Canadá no considera que existan aún los elementos necesarios para un reconocimiento oficial del Gobierno venezolano, insistiendo en que cualquier transición hacia una democracia plena debe ser un proceso soberano conducido por los propios ciudadanos, los partidos políticos y la sociedad civil.
Sin embargo, el interés canadiense también se fundamenta en un pragmatismo económico de mediano y largo plazo. Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se proyecta que una estabilización institucional en Venezuela abriría las puertas a millonarias oportunidades para corporaciones canadienses en áreas críticas como la minería, la infraestructura, la agroalimentación, los servicios ambientales y, muy especialmente, el sector petrolero y la transición energética.
«Esa Venezuela podría ser un socio estratégico de poder medio para Canadá. Esperamos que el país avance en esa dirección y estamos listos para ayudar a que ese cambio sea posible», concluyó la portavoz.
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