
Tras la reciente intervención en Venezuela, el mandatario estadounidense sugiere que la isla caribeña podría ser el próximo objetivo de su administración, condicionando el flujo de recursos energéticos hacia La Habana.
El panorama geopolítico en el Caribe ha dado un giro drástico tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante un evento público, el mandatario puso el foco sobre Cuba, sugiriendo que la maquinaria militar de su país podría ser desplegada próximamente en territorio antillano. Estas palabras ocurren en un contexto de máxima tensión regional y tras acciones directas en países vecinos.
Declaraciones en el evento
En medio de su discurso, Trump hizo gala del fortalecimiento de las fuerzas armadas bajo su gestión, señalando que, aunque su intención inicial era no utilizarlas, las circunstancias actuales podrían obligar a un cambio de estrategia. «Construí este gran Ejército. Dije que nunca tendría que usarlo, pero a veces tienes que hacerlo. Y Cuba es la siguiente, por cierto», afirmó el presidente, intentando matizar sus palabras inmediatamente después al pedir a la audiencia que «fingieran» que no lo había mencionado.
El factor energético y regional
La situación en la isla es crítica. Cuba enfrenta una crisis energética profunda que se ha visto severamente agravada desde principios de enero, tras la intervención militar estadounidense en Venezuela. Este operativo, que resultó en la captura de figuras clave del Gobierno venezolano, ha cortado las vías de suministro tradicionales para la mayor de las Antillas.
Restricción de recursos
El gobierno estadounidense ha sido enfático en su postura de bloqueo logístico. Trump ha asegurado que, bajo su supervisión, La Habana no recibirá más crudo ni recursos procedentes de Caracas. Esta medida busca asfixiar la operatividad del Estado cubano, vinculando directamente la estabilidad de la isla con el desenlace del conflicto en territorio venezolano.
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