
Delcy Rodríguez rechaza las acusaciones de lentitud oficial, cifra en 19.000 los efectivos desplegados y denuncia una «estrategia de laboratorio» para colapsar las vías hacia la zona del desastre.
En medio de los cuestionamientos por la velocidad de respuesta tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, defendió enérgicamente la actuación de su administración. Acompañada por el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, y el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la mandataria interina aseguró que el Estado activó sus protocolos de emergencia de forma inmediata.
«Nosotros no esperamos ni uno ni dos días para actuar», enfatizó Rodríguez, detallando que las primeras horas tras el desastre incluyeron la creación de un Estado Mayor, el despliegue de Protección Civil y el establecimiento de un puente aéreo para concentrar rescatistas en las regiones más afectadas. Aunque reconoció que los voluntarios civiles fueron los primeros en reaccionar en el terreno, insistió en que la declaración de zona de desastre se emitió a las pocas horas del evento.
Respuesta militar y hospitales de campaña
Frente a las críticas sobre el rol militar en la contingencia, la mandataria respaldó las labores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), desestimando los señalamientos de inacción. “La Fuerza Armada sí está con palas y carretillas; las generalizaciones no son buenas”, replicó.
Actualmente, el contingente de atención está compuesto por:
Más de 19.000 funcionarios entre personal civil y militar.
Miles de especialistas extranjeros en tareas de salvamento.
12 hospitales de campaña internacionales, desplegados para atender a una población de heridos que ya supera las 12.000 personas.
Rodríguez lamentó el colapso total de 189 edificaciones, una tragedia que cobró la vida de miles de ciudadanos y que, según reveló, diezmó a buena parte del personal de la administración pública en el estado La Guaira.
Polémica por la militarización de accesos
Uno de los puntos más álgidos de la comparecencia fue la justificación de la presencia militar restrictiva en La Guaira. Rodríguez denunció la existencia de una «matriz mediática miserable generada en laboratorios», cuyo supuesto objetivo era incentivar un traslado masivo e injustificado de personas hacia la costa.
Según el Ejecutivo, la restricción de acceso busca «ordenar, no impedir», argumentando que una movilización civil descontrolada hacia la zona de desastre habría terminado por caotizar las vías e interrumpir las operaciones críticas de rescate.
Previsión frente al desastre: La mandataria admitió que la magnitud de la tragedia superó cualquier expectativa, aunque recordó que la región central estaba bajo monitoreo debido a constantes enjambres sísmicos. Detalló que, durante 2025, se habían realizado simulacros y programas preventivos comunitarios precisamente en La Guaira.
Finalmente, el Gobierno ratificó que, aunque se ha decretado el duelo nacional por las víctimas, las operaciones de búsqueda y salvamento bajo los escombros se mantendrán activas de forma ininterrumpida.
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