
La mandataria encargada reafirmó su compromiso con la estabilidad nacional y el futuro de la juventud tras reunirse con víctimas del odio.
En un emotivo encuentro celebrado en el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, compartió un testimonio personal sobre los sacrificios políticos necesarios para alcanzar la estabilidad del país. Ante una audiencia compuesta por víctimas del odio y la violencia política, la mandataria subrayó que la búsqueda de la armonía nacional ha requerido decisiones difíciles, incluyendo el diálogo directo con sectores históricamente enfrentados al proyecto bolivariano.
Rodríguez enfatizó que su gestión no se detendrá ante las heridas del pasado, priorizando siempre el bienestar colectivo sobre los sentimientos individuales. Durante su intervención, recordó que la política de paz del gobierno nacional busca evitar que las nuevas generaciones atraviesen los ciclos de confrontación que han marcado la historia reciente de Venezuela.
El sacrificio personal en favor del diálogo nacional
La mandataria fue enfática al describir la complejidad emocional que implica liderar los procesos de negociación en el país. Con un tono reflexivo, reveló que para garantizar la tranquilidad de la ciudadanía ha debido encarar a figuras responsables de episodios traumáticos tanto en su vida personal como en la historia política del movimiento que representa.
«Se los tengo que decir: me ha tocado sentarme cara a cara con los verdugos de mi padre y con los responsables de las agresiones contra nuestros héroes y heroínas del 3 de enero», precisó Rodríguez. Estas declaraciones resuenan como un llamado a la superación del conflicto, sugiriendo que si los líderes pueden trascender sus agravios personales, la sociedad en su conjunto puede avanzar hacia un modelo de convivencia más sólido.
Compromiso inquebrantable con la juventud y el futuro
Más allá de las referencias históricas, la presidenta encargada centró gran parte de su discurso en la necesidad de proteger a los jóvenes venezolanos. Según su visión, ellos son los herederos directos de los acuerdos de paz que se logren consolidar hoy. Rodríguez aseguró que cada mesa de diálogo y cada acuerdo alcanzado tiene como objetivo final construir un país donde la violencia política sea un vestigio del pasado.
La mandataria recalcó que continuará trabajando por los jóvenes, a quienes considera el motor fundamental y el futuro de la nación. «Lo he hecho y lo seguimos haciendo por Venezuela, por el pueblo y por nuestros jóvenes», afirmó, reiterando que la política de puertas abiertas y conversación es la única vía para garantizar que el país no retorne a escenarios de inestabilidad.
Un llamado a la superación de la violencia política
El evento concluyó con un mensaje de esperanza para las víctimas presentes, a quienes se les prometió justicia y atención integral. Rodríguez insistió en que la resiliencia demostrada por quienes han sufrido la violencia es la principal motivación para mantener los canales de comunicación con todos los sectores, sin que esto signifique impunidad, sino un ejercicio de alta política para proteger la soberanía nacional.
La presidenta encargada finalizó su intervención asegurando que el camino hacia la prosperidad económica y social depende de la capacidad del país para mantener la paz interna, un objetivo por el cual está dispuesta a seguir asumiendo los retos personales y políticos que sean necesarios.
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