
En un mensaje cargado de simbolismo político, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se dirigió a la nación la mañana de este lunes 12 de enero para definir lo que denominó las “tres claves para vencer”: unidad, entereza y constancia. El pronunciamiento ocurre en una fecha crítica que coincide con el reinicio de las actividades académicas y la persistencia de la tensión internacional.
Defensa del orden constitucional
A través de su canal oficial en Telegram, Rodríguez —quien también lidera la cartera de Hidrocarburos— reconoció que Venezuela atraviesa «días difíciles», pero subrayó que la respuesta de la ciudadanía ha sido de serenidad y firmeza.
La mandataria interina enfatizó que la prioridad absoluta de su gestión es la defensa de la dignidad nacional y la protección del marco legal vigente:
“Es necesario defender el orden constitucional, que es la única garantía de protección y justicia social para nuestro pueblo”, aseveró.
Un reclamo por la liberación de los líderes
Uno de los puntos centrales de su discurso fue el componente diplomático y judicial. Rodríguez vinculó la paz del país con la exigencia internacional por la libertad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, detenidos desde hace una semana. Según sus palabras, la «conciencia histórica» de los venezolanos es el motor para alzar la voz por la pronta repatriación de ambos.
Hacia un nuevo modelo de bienestar
Pese al escenario de confrontación con Washington, Rodríguez garantizó que el Ejecutivo sigue enfocado en tres objetivos fundamentales:
Tranquilidad económica: Estabilizar los mercados en medio de la transición.
Justicia social: Mantener los programas de atención a los sectores vulnerables.
Estado de bienestar: Construir un espacio de encuentro para «todos los venezolanos de bien».
Finalmente, la funcionaria sostuvo que la lealtad a un proyecto de país «soberano, inclusivo y humano» es lo que ha permitido sostener la estabilidad interna frente a las presiones externas. Con este mensaje, el oficialismo busca cohesionar sus bases ante un panorama de incertidumbre sobre el futuro de la industria petrolera y las relaciones con el gobierno de Donald Trump.
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