
Sumario
El gobierno estadounidense notifica al Congreso un plan por fases para restablecer su presencia operativa en Venezuela, tras la reciente incursión militar y años de ruptura diplomática.
El Ejecutivo de Estados Unidos ha dado un paso significativo hacia la normalización de sus relaciones con Venezuela. En una notificación formal enviada al Congreso, el Departamento de Estado detalló su intención de desplegar personal diplomático en Caracas para «posiblemente» reabrir su sede oficial. Esta decisión surge tras la reciente incursión militar estadounidense que resultó en la salida de Nicolás Maduro a principios de enero, marcando un giro drástico en la política exterior hacia la nación sudamericana.
Según documentos obtenidos por The Associated Press, la administración actual busca revertir el vacío diplomático existente desde marzo de 2019. En aquel entonces, bajo el mandato de Donald Trump, las relaciones se quebraron totalmente y el complejo de la embajada fue clausurado. Hoy, el panorama sugiere una transición hacia el diálogo institucional y la estabilización regional.
Un enfoque estratégico por fases para la capital venezolana
La estrategia de Washington no contempla una apertura inmediata y total, sino un proceso gradual y cauteloso. En las cartas enviadas a diez comisiones de la Cámara de Representantes y del Senado, el Departamento de Estado subrayó su intención de implementar un enfoque por fases para reanudar las operaciones. Este método busca garantizar la seguridad del personal y la viabilidad logística antes de formalizar la presencia permanente.
Tras la deposición de Nicolás Maduro el 3 de enero, un equipo especializado de la Unidad de Asuntos de Venezuela, con sede previa en Bogotá, viajó a Caracas. Su misión fue realizar un estudio de campo exhaustivo y evaluar el estado de las instalaciones. Los resultados de este análisis han sido fundamentales para que el Departamento de Estado proceda con el nombramiento de un encargado de negocios de carrera, quien liderará esta transición desde la capital colombiana hasta que las condiciones permitan su traslado definitivo.
Instalaciones temporales y expansión de las funciones consulares
Uno de los puntos clave de la notificación al Congreso es la necesidad de establecer una infraestructura operativa segura. Debido a que el complejo original de la embajada requiere actualizaciones profundas para cumplir con los estándares actuales de seguridad y habitabilidad, el personal vivirá y trabajará en una instalación temporal. Este espacio interino servirá como centro neurálgico mientras se rehabilitan los edificios principales.
En la primera etapa de este despliegue, los funcionarios se centrarán en tareas críticas de seguridad y gestión logística. Sin embargo, el plan contempla una expansión progresiva de sus atribuciones. Con el tiempo, se espera que la misión recupere sus funciones consulares, políticas y económicas, además de fortalecer la diplomacia pública. Este movimiento culminará con el traslado total de la Unidad de Asuntos de Venezuela desde Colombia hacia Caracas, restableciendo el canal de comunicación directa que ha estado ausente por casi siete años.
www.diariorepublica.com



