
Sumario
El embajador estadounidense ante la OEA, Leandro Rizzuto, califica las detenciones como un obstáculo para la estabilidad regional y urge a una liberación incondicional para iniciar la reconciliación nacional.
La administración de los Estados Unidos ha elevado su tono diplomático ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) al denunciar la crítica situación de los derechos humanos en Venezuela. Durante una sesión extraordinaria celebrada este miércoles, la delegación estadounidense presentó un informe detallado donde cifra en aproximadamente 1.000 el número de personas que permanecen privadas de libertad por motivos políticos bajo la administración de Nicolás Maduro. Esta declaración marca un punto de inflexión en la presión internacional, buscando visibilizar casos que van desde activistas sociales hasta líderes de la oposición.
La postura oficial ante el organismo interamericano
El embajador estadounidense, Leandro Rizzuto, fue el encargado de transmitir el mensaje de Washington ante el pleno de la OEA. En su intervención, Rizzuto subrayó que la existencia de estos detenidos representa una barrera infranqueable para cualquier intento de normalización democrática en el país suramericano. Según el diplomático, la cifra de 1.000 prisioneros no es solo un número, sino un reflejo de una política sistemática de persecución que afecta la fibra social de Venezuela y genera una honda preocupación en todo el hemisferio occidental.
La exigencia de los Estados Unidos es clara: una liberación incondicional y absoluta. El gobierno estadounidense sostiene que no puede haber un diálogo genuino ni una apertura económica real mientras ciudadanos venezolanos permanezcan tras las rejas por ejercer sus derechos fundamentales. Esta postura busca movilizar a otros países de la región para que se sumen a la presión diplomática y exijan garantías procesales para todos los detenidos.
La reconciliación como eje del futuro venezolano
Para el embajador Leandro Rizzuto, la resolución del tema de los presos políticos es el primer paso necesario para cualquier escenario de transición o mejora institucional. Durante su discurso, enfatizó que abordar estas detenciones será un componente esencial de la fase de recuperación y reconciliación para lograr la estabilidad, la prosperidad y la normalidad en Venezuela. Sin este gesto de buena voluntad, Washington considera que el país seguirá sumido en una crisis de legitimidad que impide su integración plena en los mercados y organismos internacionales.
El enfoque estadounidense sugiere que la paz social en Venezuela depende directamente del respeto a la pluralidad política. La Casa Blanca considera que la liberación de los mil detenidos enviaría una señal inequívoca al mundo sobre un posible cambio de rumbo en Caracas. Además, se destacó que la estabilidad de la región está vinculada a la salud de la democracia venezolana, ya que la crisis política ha derivado en problemas migratorios y económicos que afectan a las naciones vecinas.
Un llamado a la comunidad internacional
Finalmente, la sesión de la OEA sirvió como plataforma para recordar que la justicia internacional sigue de cerca estos casos. Estados Unidos reafirmó su compromiso de utilizar todas las herramientas diplomáticas a su disposición para abogar por los derechos de los perseguidos. La comunidad internacional, según el mensaje de Leandro Rizzuto, tiene la responsabilidad de no normalizar la situación de los presos políticos, manteniendo el tema como una prioridad en la agenda de seguridad y derechos humanos de todo el continente americano.
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