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Tras pasar más de un año bajo detención arbitraria y en situación de desaparición forzada, el esposo de Mariana González recupera su libertad en la madrugada de este jueves.
Un retorno esperado tras meses de incertidumbre
La familia del líder político Edmundo González recibió este jueves una noticia que marca el fin de un largo periodo de angustia. Mariana González de Tudares, hija del dirigente, confirmó públicamente que su esposo, Rafael Tudares Bracho, ha sido finalmente excarcelado. La liberación se produjo durante las primeras horas de la madrugada de este 22 de enero, permitiendo que el ciudadano regresara a su hogar tras un extenso periodo de reclusión que ha sido denunciado por diversas organizaciones de derechos humanos.
La confirmación llegó a través de los canales oficiales de comunicación de la familia, donde Mariana González expresó el alivio de tener a su esposo de vuelta, aunque no dejó de señalar las irregularidades que marcaron todo el proceso judicial y de detención. Según las declaraciones de la familia, el regreso a casa de Tudares representa el cierre de un capítulo doloroso, caracterizado por la falta de transparencia y el aislamiento casi total del detenido.
El balance de una detención de trescientos ochenta días
El caso de Rafael Tudares ha sido seguido de cerca por la opinión pública debido a su vínculo familiar con Edmundo González. En su mensaje, Mariana González detalló que su esposo cumplió exactamente 380 días de lo que calificó como una injusta detención arbitraria. El proceso estuvo marcado por la opacidad, llegando a denunciarse formalmente una situación de desaparición forzada que se prolongó por más de un año, tiempo durante el cual sus allegados desconocieron su paradero exacto y su estado de salud física y mental.
Durante todo este tiempo, el acceso a la defensa y a las visitas familiares fue extremadamente restringido. La falta de comunicación constante generó una ola de solidaridad y reclamos por parte de activistas, quienes veían en este caso un ejemplo de las dificultades que enfrentan los entornos familiares de figuras políticas relevantes. La liberación, aunque celebrada, pone de relieve el tiempo de vida familiar perdido bajo condiciones de reclusión severas.
Los últimos días en el centro de reclusión Rodeo I
A pesar de la duración de su cautiverio, el contacto entre Tudares y su esposa fue mínimo. De hecho, Mariana González de Tudares solo pudo ver a su esposo en una única ocasión antes de su liberación definitiva. Este encuentro tuvo lugar el pasado 16 de enero, cuando ya habían transcurrido 374 días desde el momento del arresto inicial. La visita, cargada de emotividad pero limitada por el protocolo, duró aproximadamente 25 minutos.
Dicho encuentro se llevó a cabo en las instalaciones del centro de reclusión Rodeo I, lugar donde Tudares permanecía bajo custodia. Tras esa breve ventana de contacto, debieron pasar seis días más para que se concretara la boleta de excarcelación.
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