
En la víspera de una de las contiendas electorales más ajustadas de la historia reciente de Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro protagonizaron este viernes un acalorado debate decisivo en las pantallas de la cadena Globo, de cara a la segunda vuelta presidencial programada para este domingo.
El encuentro entre el representante del Partido de los Trabajadores (PT) y el parlamentario de la derecha liberal reflejó la polarización del electorado brasilero, con intervenciones centradas en el endeudamiento de los hogares, la política monetaria, la criminalidad y expedientes judiciales que salpican a ambos entornos.
Contrapunto económico y choque ideológico
Durante la discusión sobre la coyuntura económica, Bolsonaro cuestionó la pérdida de poder adquisitivo y el nivel de gasto público, atribuyendo a este factor las elevadas tasas de interés fijadas por el Banco Central. Por su parte, el mandatario nacional defendió los indicadores de crecimiento de su administración, el incremento del salario real por encima de la inflación y alertó sobre las propuestas de recortes planteadas por la corriente opositora.
El intercambio derivó además en fuertes cuestionamientos cruzados en materia de seguridad ciudadana e investigaciones por presunta corrupción, elevando la temperatura en el tramo final de las intervenciones donde ambos candidatos apelaron a la confrontación directa para movilizar al voto indeciso.
Tras este último choque televisivo, ambas campañas desplegarán sus actos finales este sábado en los estados de São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres principales caladeros electorales que definirán al próximo jefe de Estado de la nación suramericana.
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