
Jorge Arreaza destaca la importancia de la justicia comunal como pilar fundamental para el encuentro nacional y la resolución pacífica de controversias en las comunidades.
El proceso de consulta pública sobre la Ley de Amnistía ha entrado en una fase determinante al integrar formalmente a los jueces y juezas de paz comunal como figuras centrales del debate. Esta iniciativa busca no solo un consenso jurídico, sino una base social sólida que permita que la reconciliación nacional se construya desde las bases del territorio.
El papel estratégico de la justicia comunal
En recientes declaraciones, Jorge Arreaza ha insistido en que los jueces y juezas de paz comunal son fundamentales para este proceso. Su importancia radica en que son figuras electas directamente por sus comunidades, lo que les otorga una legitimidad de origen que no posee la justicia ordinaria tradicional. Al conocer de cerca la realidad de cada barrio y caserío, estos actores poseen una experiencia directa en la resolución de conflictos que es vital para sanar las heridas sociales.
La participación de estos jueces en la consulta pública permite que el texto legal no sea una construcción aislada desde las oficinas parlamentarias. Por el contrario, se busca que la ley refleje las dinámicas de convivencia ciudadana y ofrezca herramientas reales para procesar las diferencias políticas y sociales sin recurrir a la violencia o al enfrentamiento permanente.
Legitimidad y resolución de conflictos territoriales
La visión de Jorge Arreaza subraya que la paz no es un decreto, sino un ejercicio cotidiano. Los jueces de paz, al actuar como mediadores en sus propios entornos, se convierten en los primeros garantes de la armonía. Durante las jornadas de discusión de la Ley de Amnistía, se ha resaltado que estos funcionarios comunales tienen la capacidad de identificar las causas raíz de las desavenencias en los sectores populares, permitiendo que la justicia sea preventiva y reparadora en lugar de meramente punitiva.
Este enfoque territorial asegura que la reconciliación alcance los lugares donde la polarización ha tenido un impacto más directo. La consulta pública ha servido de plataforma para que estos líderes locales expresen sus inquietudes y propongan mecanismos que garanticen que los beneficios de la ley lleguen a quienes realmente apuestan por la convivencia pacífica y el respeto a las instituciones.
Hacia un modelo de justicia transformadora
La integración de la justicia de paz en este debate legislativo marca un hito en la forma de legislar en el país. Se está transitando hacia un modelo donde el pueblo legislador, representado por sus jueces comunales, tiene voz y voto en temas de trascendencia nacional. La Ley de Amnistía, bajo esta perspectiva, se transforma en un instrumento de justicia transformadora que prioriza la reconstrucción del tejido social.
Finalmente, las autoridades encargadas de la consulta han manifestado que las propuestas recogidas de los jueces de paz serán sistematizadas para fortalecer el proyecto final. Con este esfuerzo coordinado entre el poder legislativo y el poder comunal, se espera que la ley sea un paso firme hacia la estabilidad política y el reencuentro de todos los sectores de la sociedad bajo un marco de justicia y respeto mutuo.
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