
La reforma busca modernizar la explotación de recursos minerales, fortalecer el control estatal sobre los yacimientos y atraer inversiones estratégicas internacionales.
La Asamblea Nacional aprobada hoy, de manera unánime y en sesión extraordinaria, el nuevo marco jurídico que regulará la actividad minera en el país. Esta legislación, tramitada bajo un procedimiento de urgencia parlamentaria, sustituye la normativa previa con el objetivo de adaptar la industria a los estándares tecnológicos y ambientales del siglo XXI.
Un marco legal orientado al desarrollo nacional
El cuerpo normativo establece que todos los recursos minerales en el territorio nacional son de dominio público, aunque abre canales específicos para la participación del sector privado bajo esquemas de concesiones más transparentes. La ley introduce un sistema automatizado de catastro minero que reducirá los tiempos de espera para la obtención de permisos, eliminando la burocracia excesiva que anteriormente frenaba el crecimiento del sector.
Fortalecimiento de la soberanía y vigilancia estatal
Uno de los pilares de esta ley es la creación de una Agencia de Fiscalización Minera. Este organismo tendrá la potestad de supervisar en tiempo real la extracción de materiales, asegurando que las regalías se calculen de manera justa y que los beneficios económicos se reinviertan en las comunidades locales directamente afectadas por la actividad extractiva.
Compromiso con la sostenibilidad ambiental y social
A diferencia de legislaciones anteriores, este texto incluye capítulos estrictos sobre la recuperación de suelos y el cierre de minas. Las empresas operadoras estarán obligadas a presentar planes de mitigación de impacto ambiental y a depositar una fianza que garantice la restauración del ecosistema una vez finalizada la explotación. Asimismo, se reconoce el derecho a la consulta previa en territorios donde habiten poblaciones originarias.
Perspectivas económicas y atracción de inversiones
El Ejecutivo ha señalado que la aprobación de esta ley es una señal de estabilidad jurídica para los mercados internacionales. Con las nuevas reglas de juego, se espera una inyección de capital extranjero en proyectos de minería de oro, bauxita y minerales raros, esenciales para la transición energética global. La meta establecida por la comisión económica es duplicar la contribución del sector minero al Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos cinco años, diversificando así la matriz productiva de la nación.
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