
El diputado de la Asamblea Nacional admite fallas en la actuación policial y el sistema judicial, subrayando la responsabilidad del chavismo en iniciar un proceso de reconciliación.
En una declaración que marca un giro significativo en el discurso oficial, el diputado de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro Guerra, ha manifestado abiertamente la necesidad de que el chavismo realice un ejercicio de contrición frente al país. Durante una reciente entrevista concedida al semanario alemán Der Spiegel, el parlamentario abordó temas sensibles relativos a la gestión política y social de los últimos años, reconociendo que la coalición de gobierno debe asumir la responsabilidad por fallas estructurales y acciones puntuales que han afectado a la ciudadanía venezolana.
El reconocimiento de una deuda con la sociedad
Maduro Guerra fue enfático al señalar que el movimiento político que representa no es infalible. Según sus palabras, el reconocimiento de los fallos es el primer paso hacia una posible sanación del tejido social. «El chavismo tiene que pedir perdón», afirmó de manera tajante, vinculando esta necesidad a una serie de errores y excesos que, a su juicio, han marcado momentos críticos de la historia contemporánea de Venezuela. Esta admisión busca, en teoría, abrir una ventana de diálogo y autocrítica dentro de las filas gubernamentales.
Excesos policiales y debilidades en el sistema judicial
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la mención específica a las fuerzas de seguridad y al aparato de justicia. El diputado no eludió la controversia al referirse a la actuación de la policía, admitiendo que se han registrado comportamientos que exceden los límites del deber y el respeto a las garantías ciudadanas. Esta confesión resulta relevante en un contexto donde diversas organizaciones han cuestionado los protocolos de actuación en operativos de seguridad ciudadana.
Asimismo, Maduro Guerra puso la lupa sobre el sistema judicial venezolano. Reconoció que la justicia no siempre ha logrado garantizar procesos justos ni transparentes, mencionando debilidades en el ejercicio del derecho a la defensa. Estas declaraciones sugieren una admisión de que el Estado de derecho ha enfrentado obstáculos internos que han impedido una aplicación equitativa de la ley, afectando la confianza de la población en las instituciones encargadas de impartir justicia.
La responsabilidad de dar el primer paso
Para el legislador, la iniciativa de este proceso de rectificación no debe recaer en la oposición ni en actores externos, sino en el propio oficialismo. Maduro Guerra sostuvo que la responsabilidad de liderar un cambio de postura recae directamente sobre ellos, como actores principales del poder político en el país. Al calificar el asunto como «muy serio», el diputado intenta posicionar la autocrítica no como una debilidad, sino como una herramienta política para la sostenibilidad del proyecto bolivariano.
Este pronunciamiento surge en un momento de reconfiguración política, donde las señales de apertura y el reconocimiento de fallas institucionales podrían jugar un papel determinante en las futuras dinámicas de negociación y convivencia nacional. La admisión de que existen deudas pendientes en materia de derechos y justicia establece un nuevo precedente en la narrativa del hijo del mandatario nacional, quien ahora coloca la petición de perdón en el centro del debate público.
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