
En una comparecencia histórica que marca un giro sin precedentes en la política internacional, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon formalmente no culpables de todos los cargos presentados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York (SDNY).
Durante la audiencia celebrada este lunes 5 de enero, el líder chavista rechazó tajantemente las acusaciones de narcoterrorismo y posesión de armas pesadas, calificándose a sí mismo como un «hombre decente» y un «preso de guerra».
«Soy el Presidente»: La defensa de Maduro
Frente al juez federal Alvin Hellerstein, de 92 años, Maduro mantuvo una postura de desconocimiento de la jurisdicción estadounidense. Al ser interrogado, el exmandatario afirmó en español que su presencia en suelo norteamericano es producto de un «secuestro», alegando que fue capturado en su residencia en Caracas el pasado sábado 3 de enero durante una operación de fuerzas estadounidenses.
«Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra», sentenció Maduro ante la corte, asegurando además que no había tenido acceso previo al pliego de cargos ni a la lectura de sus derechos.
Por su parte, Cilia Flores, señalada por la fiscalía como pieza clave en la logística y coordinación de reuniones de la presunta red criminal, secundó la postura de su esposo declarándose «completamente inocente».
Cargos ampliados y estrategia legal
La acusación, que originalmente databa de 2020, fue robustecida recientemente para incluir a Flores y añadir delitos de alta gravedad que incluyen:
Conspiración por narcoterrorismo.
Conspiración para importar cocaína.
Uso y posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.
El abogado defensor de Maduro, Barry Pollack, informó al tribunal que, por el momento, no solicitará la libertad bajo fianza, aunque dejó abierta la posibilidad de presentar dicha petición en etapas posteriores del proceso.
Contexto del arresto
El traslado de la pareja a los Estados Unidos se produce apenas 48 horas después de una incursión armada en la capital venezolana, un operativo que ha generado una onda de choque global y pone a Maduro bajo la jurisdicción directa del sistema judicial estadounidense para enfrentar cargos que podrían acarrear penas de cadena perpetua.
Diariorepublica.com



