
Un sondeo de The Washington Post, ABC e Ipsos revela un rechazo mayoritario a la ofensiva iniciada por la administración Trump, impulsado por el temor a una recesión económica y a nuevas amenazas terroristas.
El apoyo público a la intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán se desmorona. Según una encuesta nacional publicada este viernes, el escepticismo ciudadano ha alcanzado cotas históricas, situando el rechazo al conflicto en niveles que no se veían desde las etapas más críticas de las guerras de Vietnam y de Irak.
El estudio, realizado entre 2,560 adultos, arroja que seis de cada diez estadounidenses consideran la ofensiva un error, un dato que choca frontalmente con la narrativa optimista de la Casa Blanca. Mientras el presidente Donald Trump asegura que los objetivos militares han sido alcanzados, menos del 20 % de la población confía en que la operación culmine con éxito.
Una nación fracturada y temerosa
La encuesta subraya una profunda polarización política y una creciente ansiedad por las repercusiones internas del conflicto:
Brecha partidista: El apoyo sigue siendo sólido entre los republicanos (79 %), pero cae drásticamente entre los independientes, donde la oposición ya alcanza el 46 %.
Amenaza terrorista: El 61 % de los encuestados teme que la intervención militar actúe como catalizador de ataques terroristas contra ciudadanos estadounidenses.
Aislamiento internacional: Un 56 % percibe que la guerra está erosionando gravemente las relaciones con los aliados estratégicos de Washington.
El factor económico: Petróleo y recesión
Más allá del campo de batalla, la preocupación se traslada a los bolsillos de los contribuyentes. La inestabilidad en el estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el suministro global de energía, ha disparado los precios del crudo y alterado las cadenas de suministro.
En este contexto, el 60 % de los ciudadanos cree que el conflicto está empujando a la economía estadounidense hacia una recesión. Esta percepción económica alimenta el deseo de una salida negociada: el 48 % de los encuestados aceptaría un acuerdo de paz, incluso si este no cumple con todas las exigencias iniciales de Estados Unidos, con tal de detener la escalada.
Paralelismo con el pasado
Los datos actuales reflejan un patrón de agotamiento social que recuerda a los capítulos más oscuros de la política exterior de EE. UU. El 61 % de rechazo actual iguala la oposición registrada contra la Guerra de Vietnam en 1971, y se acerca peligrosamente al 64 % que condenó la Guerra de Irak en 2007, sugiriendo que la paciencia del electorado ante las guerras de larga duración es cada vez más limitada.
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