
En el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebradas en Tailandia, el vicepresidente de Economía de Venezuela y representante ante el FMI, Calixto Ortega, presentó este miércoles 14 de octubre de 2026 la estrategia económica del país para los próximos años, estructurada en torno al impulso de las industrias extractivas de hidrocarburos y minería.
Durante su intervención en un foro especializado en la capital tailandesa, el expresidente del Banco Central de Venezuela (BCV) trazó un plan de desarrollo fundamentado en cuatro pilares de gestión, señalando que el aumento de la producción petrolera y minera servirá como palanca primaria para apalancar el resto de los sectores productivos.
«Son los principales motores para generar ingresos externos y nos permiten financiar el resto de la economía», enfatizó Ortega durante la conferencia, subrayando que tras acumular 22 trimestres de crecimiento continuo, se abre una ventana estratégica para que la actividad económica alcance su máximo potencial.
Infraestructura, deuda y fortalecimiento del bolívar
La hoja de ruta contempla destinar el superávit fiscal derivado de la actividad extractiva hacia áreas prioritarias de servicio público que registraron rezagos en la última década, con especial énfasis en la optimización del suministro de agua potable y la estabilización del sistema eléctrico nacional.
En materia financiera e internacional, el alto funcionario abordó los siguientes aspectos clave:
Reconexión bancaria y deuda: Confirmó que el Ejecutivo avanza desde comienzos de año en negociaciones para reinsertar al país en los circuitos financieros globales y reestructurar el compromiso de la deuda pública.
Política monetaria: Rechazó la adopción de la dolarización como solución estructural, abogando en su lugar por el rescate progresivo del signo monetario nacional. «La dolarización no es la respuesta adecuada para el país, sino fortalecer nuestra moneda nacional. A medio plazo, nuestra moneda cubrirá el 100 % de nuestra economía local», aseveró.
Desafíos inflacionarios y visión industrial
Las declaraciones se producen en un contexto en el que el FMI proyecta una expansión del PIB venezolano de 5% para 2026 y 7% para 2027, aunque estima una inflación anualizada de 467,9%, atribuida por analistas a la fluctuación del tipo de cambio frente a la divisa estadounidense. Paralelamente, gremios laborales y sectores sindicales continúan exigiendo ajustes al ingreso salarial.
A modo de balance reflexivo, Ortega concluyó que la nación ha asimilado las lecciones de etapas pasadas de bonanza petrolera: «Los ingresos potenciales por la recuperación de la producción petrolera y minera serán invertidos para ampliar el resto de la economía y tener una capacidad de desarrollo industrial», evitando la dependencia exclusiva de las importaciones.
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