
A dos décadas del sabotaje, el ministro de Planificación asegura que la Revolución Bolivariana democratizó el conocimiento técnico y devolvió el recurso energético a su verdadero dueño: el pueblo.
El fin de la falsa meritocracia petrolera
Durante una reciente intervención, el vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, reflexionó sobre la transformación estructural de la industria energética en Venezuela. Según el ministro, uno de los mayores logros del fallecido presidente Hugo Chávez fue desarticular la estructura de la antigua Pdvsa, la cual operaba bajo una supuesta «meritocracia» que, en la práctica, servía como una barrera elitista para alejar al ciudadano común de la principal riqueza del país.
Menéndez subrayó que el concepto de meritocracia utilizado en la cuarta república no era más que un mito diseñado para justificar el control de una tecnocracia subordinada a intereses extranjeros. Al romper este paradigma, se permitió que el conocimiento técnico dejara de ser un secreto de logias para convertirse en una herramienta de liberación popular y desarrollo nacional.
Crónica de una resistencia histórica
El titular de la cartera de Planificación rememoró con detalle los episodios del sabotaje petrolero de 2002-2003. Calificó de «cínicos» a los actores políticos y gerenciales que, en aquel entonces, intentaron paralizar el aparato productivo del país con el objetivo de derrocar al gobierno constitucional. El ministro recordó cómo se intentó «secar» de combustible a la nación, afectando la vida cotidiana de millones de venezolanos.
»No fue solo un ataque a un gobierno, fue un ataque al corazón del pueblo», afirmó Menéndez. En su análisis, el rescate de la industria no fue solo una labor de ingenieros patriotas, sino una gesta de la clase obrera que asumió el control de las instalaciones para garantizar que el petróleo se transformara en inversión social, escuelas, hospitales y viviendas.
La conciencia petrolera como motor actual
Para Menéndez, devolver la conciencia petrolera al pueblo venezolano significa que hoy cada ciudadano comprende que el recurso del subsuelo es la base fundamental del sistema de protección social. Esta visión estratégica, heredada de Chávez, es lo que permite que Venezuela mantenga su postura de soberanía frente a las sanciones y bloqueos económicos actuales.
El ministro destacó que la formación académica y técnica ahora está vinculada a los planes de desarrollo territorial. Ya no se trata de extraer crudo para enviarlo al exterior sin dejar beneficios en las comunidades, sino de integrar la actividad extractiva con el crecimiento de las regiones y el bienestar de los trabajadores.
Hacia una nueva etapa de planificación
Finalmente, el funcionario enfatizó que la planificación centralizada del país hoy considera al hidrocarburo como un activo geopolítico y social. La derrota del sabotaje hace más de veinte años sentó las bases para que el Estado pudiese administrar sus recursos sin tutelajes externos, permitiendo una distribución más equitativa de la renta.
Menéndez concluyó que el desafío presente es continuar fortaleciendo esa conciencia crítica en las nuevas generaciones de profesionales, para que nunca más la industria petrolera vuelva a dar la espalda a las necesidades reales de los venezolanos, manteniendo siempre el compromiso con la defensa de la soberanía nacional.
www.diariorepublica.com






