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En un giro diplomático tras la salida de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump elogió el gesto humanitario de la administración interina de Delcy Rodríguez, mientras Caracas reporta la excarcelación de más de ochocientos detenidos bajo la supervisión de la fase de estabilización estadounidense.
Un anuncio clave desde la Casa Blanca
El panorama político en Venezuela continúa transformándose de manera acelerada. Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó sus plataformas oficiales para expresar su satisfacción ante lo que describió como un avance significativo en materia de derechos fundamentales. El mandatario celebró la liberación de ciudadanos que permanecían bajo custodia estatal, un movimiento que atribuye a la gestión directa del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
A través de su red social, Truth Social, Trump destacó que el ritmo de estas excarcelaciones no solo es positivo, sino que se espera que aumente de manera drástica en las semanas venideras. Este mensaje refuerza la narrativa de una transición tutelada, donde la comunicación entre Washington y Caracas parece haber encontrado un canal fluido, aunque condicionado por la presencia militar y política de la potencia norteamericana en suelo venezolano.
Las cifras oficiales del Ministerio de Interior
La reacción del mandatario estadounidense no ocurrió en el vacío. Horas antes de su pronunciamiento, el Ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, ofreció un balance detallado sobre la situación de los centros de reclusión. Según el funcionario, un total de 808 personas han sido puestas en libertad en un proceso que comenzó a gestarse incluso antes del mes de diciembre, pero que ha tomado un impulso definitivo en los últimos días.
Este flujo de liberaciones coincide cronológicamente con la operación militar ejecutada por Estados Unidos el pasado 3 de enero, la cual resultó en la extracción de Nicolás Maduro del poder. Desde ese hito, la administración Trump ha designado a Delcy Rodríguez para liderar la denominada fase de estabilización. La estrategia busca mantener una estructura administrativa funcional que evite el colapso total del estado mientras se definen los siguientes pasos hacia una normalización institucional.
Advertencias y tensiones en la nueva gestión
A pesar de los agradecimientos públicos y los elogios hacia el gabinete de Rodríguez, la relación no está exenta de una presión constante. El presidente Trump ha sido enfático al señalar que, si bien valora el trabajo de la presidenta encargada, su apoyo está sujeto al cumplimiento estricto de las directrices de seguridad y democracia. En declaraciones previas, el líder republicano advirtió que cualquier desviación del camino trazado podría resultar en acciones de fuerza similares a las empleadas contra el liderazgo anterior.
Por otro lado, la narrativa oficial de Caracas presenta matices que generan fricción con la comunidad internacional. Mientras Trump habla abiertamente de «presos políticos», Diosdado Cabello ha mantenido la postura de que en el país no existen personas detenidas por su ideología, sino individuos procesados por delitos comunes o acciones contra la paz pública.
El escepticismo de las organizaciones civiles
No todos los sectores reciben con optimismo estos anuncios. Diversos grupos de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales han manifestado sus reservas frente a las cifras presentadas por el gobierno. Denuncian que la cantidad real de liberaciones es considerablemente inferior a la publicitada y que muchos de los casos emblemáticos de persecución política aún no han sido resueltos.
La discrepancia entre la propaganda estatal y la realidad en las cárceles sugiere que, aunque hay un avance visible, la transparencia sigue siendo el principal desafío para la fase de estabilización en Venezuela.
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