
Tras la captura de Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense refuerza su retórica de anexión mediante redes sociales, generando un rechazo unánime entre las principales figuras políticas venezolanas
El panorama político entre Estados Unidos y Venezuela ha dado un giro inesperado este martes 12 de mayo. El presidente Donald Trump utilizó su plataforma, Truth Social, para difundir una imagen del mapa venezolano revestido con las barras y estrellas de la bandera estadounidense, acompañada únicamente por el texto: “Estado 51”.
Esta publicación no es un hecho aislado. Apenas el lunes anterior, durante una entrevista telefónica con Fox News, el mandatario republicano admitió que considera “seriamente” la posibilidad de integrar formalmente al país sudamericano a la unión americana. Esta narrativa ha cobrado fuerza desde el pasado 3 de enero, fecha en la que se produjo la captura de Nicolás Maduro.
El respaldo institucional y la omisión del Esequibo
La polémica imagen no solo circuló en las cuentas personales del presidente; la cuenta oficial de la Casa Blanca en X también replicó el contenido, otorgándole un matiz de postura oficial. Un detalle técnico que no ha pasado desapercibido es que el mapa mostrado por Washington excluye el territorio del Esequibo, zona que Venezuela mantiene en disputa con Guyana ante la Corte Internacional de Justicia.
Rechazo en Caracas: Soberanía frente a anexión
A pesar de que Trump asegura que la población venezolana lo «ama» —e incluso bromea con postularse a la presidencia de dicho país—, el liderazgo local ha mostrado un frente unido en contra de la idea:
Delcy Rodríguez: La «presidenta encargada» negó rotundamente cualquier posibilidad de anexión, enfatizando la independencia de la nación.
María Corina Machado: La Nobel de la Paz y líder opositora coincidió en descartar la propuesta, subrayando que Venezuela es y debe seguir siendo un país soberano.
Plan de transición en marcha
Mientras Trump insiste en la vía de la incorporación territorial, el Departamento de Estado mantiene el enfoque en su plan de tres etapas: estabilización, reconstrucción y transición. Según fuentes oficiales, la primera fase de este cronograma post-Maduro ya se considera concluida.
No obstante, la tensión persiste: mientras los sectores democráticos en Venezuela urgen la convocatoria de elecciones libres, desde el Despacho Oval se sigue impulsando la idea de transformar a Venezuela en una estrella más de la bandera estadounidense.
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