
La decisión del Pentágono responde a las tensiones por la guerra en Irán y a las críticas del líder alemán Friedrich Merz, a quien el presidente estadounidense acusó de «interferir» en la estrategia de Washington.
En una maniobra que profundiza la grieta entre la Casa Blanca y sus socios de la OTAN, el Pentágono confirmó este viernes que el presidente Donald Trump retirará a 5,000 efectivos militares de las bases estadounidenses en suelo alemán.
El anuncio, realizado por el portavoz principal de Defensa, Sean Parnell, detalla que el repliegue se ejecutará en un plazo de seis a doce meses. Esta reducción de tropas —que actualmente superan los 36,000 efectivos en activo— supone una respuesta directa al reciente enfrentamiento verbal entre Trump y el canciller alemán, Friedrich Merz.
Represalia por la «falta de apoyo» en Irán
La tensión alcanzó su punto álgido esta semana tras las declaraciones de Merz, quien sugirió que Estados Unidos estaba siendo «humillado» en las negociaciones para detener el conflicto con Irán, iniciado el pasado 28 de febrero.
La respuesta de Trump no se hizo esperar, calificando la postura alemana como una traición a la alianza:
Acusaciones frontales: Trump criticó a Merz por supuestamente tolerar la carrera nuclear iraní y le instó a centrarse en «arreglar» una Alemania que calificó de «rota» y «en crisis económica».
Divergencia estratégica: Aunque inicialmente Alemania respaldó las acciones contra Teherán, el giro crítico de Merz ha sido interpretado por Washington como una falta de lealtad en un conflicto que EE. UU. e Israel iniciaron de forma unilateral.
Un despliegue clave bajo amenaza
La medida pone en jaque la estabilidad de instalaciones militares críticas para la infraestructura de seguridad europea y global, tales como:
Base Aérea de Ramstein (Centro logístico vital).
Cuartel General en Wiesbaden.
Áreas de entrenamiento en Baviera (Grafenwöhr y Hohenfels).
Complejo militar de Stuttgart.
El descontento de Trump radica en la negativa de los aliados europeos de acudir al llamado de Washington en una guerra que, según el mandatario, sus socios intentan sabotear con «interferencias». Con esta retirada parcial, el presidente republicano envía un mensaje contundente: el apoyo militar estadounidense dejará de ser una garantía para aquellos países que no se alineen incondicionalmente con su agenda exterior.
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