
Rodríguez asumió la presidencia encargada por dictamen del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tras el operativo militar estadounidense de principios de año que derivó en la detención de Nicolás Maduro.
La presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, ratificó este miércoles el compromiso del Ejecutivo nacional de avanzar firmemente en los canales de negociación diplomática establecidos con los Estados Unidos y diversas naciones europeas, teniendo como eje central la exigencia del levantamiento absoluto de las sanciones económicas aplicadas contra el país.
Las declaraciones de la mandataria se produjeron en el estado Anzoátegui, escenario donde lideró una caravana orientada a visibilizar el rechazo social a las restricciones financieras. «Nosotros no descansamos en la agenda diplomática con EE. UU., Europa, con gobiernos que se hayan sumado a sancionar a Venezuela y decir: ‘no le tengan miedo a Venezuela desbloqueada, no le tengan miedo a una Venezuela sin sanción'», manifestó Rodríguez durante su intervención.
La jefa de Estado encargada insistió en que las medidas coercitivas unilaterales representan un freno para el aparato productivo y el progreso social de los ciudadanos. Bajo esta premisa, aseveró que el país tiene pleno derecho al crecimiento económico autosustentable y al bienestar colectivo. «Venezuela no se merece las sanciones, no hay derecho a que Venezuela esté sancionada; todo lo contrario, tiene derecho al desarrollo, al progreso, al futuro. Nosotros hoy estamos en peregrinación justamente para restituir los derechos de Venezuela y hacer justicia», argumentó.
El contexto de la agenda binacional
La posición fijada por Rodríguez ocurre semanas después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro estadounidense anunciara, el pasado 1 de abril, la exclusión de la mandataria de su listado de personas sancionadas. En su momento, la presidenta encargada valoró positivamente la medida administrativa a nivel individual y la calificó como un paso hacia la progresiva normalización de las relaciones con la administración norteamericana. Rodríguez figuraba en dichos registros desde 2018, cuando ejercía funciones como vicepresidenta del gabinete de Nicolás Maduro.
Este acercamiento se inscribe en la reanudación de los nexos diplomáticos y consulares entre Caracas y Washington, oficializada el 5 de marzo de este año tras una ruptura sostenida desde 2019. El restablecimiento de las delegaciones se dio casi dos meses después del inédito despliegue militar ejecutado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero en tres regiones del norte de Venezuela. Dicha operación conllevó la captura y posterior traslado a Nueva York de Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, para comparecer por cargos de presunto narcotráfico, en un evento que según reportes oficiales dejó un saldo de más de un centenar de personas fallecidas.
A raíz de esta coyuntura, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó una sentencia para designar a Rodríguez al frente de la presidencia encargada con el propósito de garantizar la continuidad de la gestión del Estado y la defensa del territorio. Desde entonces, las delegaciones de ambas naciones sostienen mesas de trabajo continuo que contemplan la regularización del comercio de hidrocarburos, la liberación de fondos venezolanos congelados en el exterior y el mantenimiento del diálogo diplomático formal.
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