
El Gobierno venezolano denuncia que la postura de la Secretaría General de la ONU vulnera el Acuerdo de Ginebra y carece de objetividad diplomática.
El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela ha emitido un pronunciamiento oficial en el que manifiesta su más firme rechazo a las recientes declaraciones atribuidas a António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas. Según el comunicado, las palabras del alto funcionario no solo se alejan del rigor diplomático que su cargo exige, sino que representan un sesgo preocupante que ignora los derechos históricos del país sobre el territorio de la Guayana Esequiba.
Para el Ejecutivo nacional, estas manifestaciones son una prueba fehaciente del progresivo deterioro de la Secretaría General de la ONU. Se alega que, bajo la actual administración, el organismo ha abandonado su papel como mediador imparcial, convirtiéndose en un actor que parece favorecer los intereses de corporaciones trasnacionales y potencias extranjeras en detrimento de la soberanía de las naciones en desarrollo.
Incumplimiento de los tratados internacionales vigentes
El núcleo de la protesta venezolana reside en la interpretación del Acuerdo de Ginebra de 1966. Venezuela sostiene que este es el único instrumento jurídico válido para alcanzar una solución satisfactoria y amistosa para ambas partes. El Gobierno critica que la Secretaría General haya impulsado el traslado de la disputa a la Corte Internacional de Justicia de manera unilateral, una acción que Caracas considera un exceso de funciones y una violación directa del espíritu de negociación que rige el acuerdo mencionado.
En este sentido, la diplomacia venezolana enfatiza que la ONU debería velar por el cumplimiento de los pactos internacionales en lugar de emitir juicios de valor que alimentan la tensión regional. El comunicado señala que la falta de neutralidad de Guterres debilita la confianza en el sistema multilateral y compromete la integridad de la Carta de las Naciones Unidas.
Impacto de los intereses corporativos en la diplomacia
Un punto clave del reclamo es la denuncia sobre la influencia de la empresa ExxonMobil y el Gobierno de los Estados Unidos en la postura de la Secretaría General. Venezuela argumenta que el apuro por validar la posición de Guyana responde a una agenda de explotación ilegal de recursos energéticos en aguas que aún están pendientes por delimitar. Se señala que la ONU, en lugar de frenar estas provocaciones, ha guardado un silencio cómplice que favorece el saqueo de recursos naturales.
El documento oficial reitera que Venezuela no reconoce la jurisdicción obligatoria de la Corte Internacional de Justicia en este caso particular. El país insiste en que la resolución de la controversia debe retornar al cauce del diálogo directo, sin interferencias externas que solo sirven para complicar el panorama geopolítico en el Caribe y Suramérica.
Un llamado a la rectificación del organismo multilateral
Finalmente, el Gobierno nacional exhorta a António Guterres a retomar la senda del derecho internacional y a actuar con la equidad que demanda su investidura. La nota de prensa concluye reafirmando que el pueblo venezolano mantendrá su defensa inquebrantable del territorio mediante la paz y la diplomacia, pero sin aceptar tutelajes ni presiones de organismos que han perdido su brújula ética. La soberanía, según el texto, no es negociable bajo los términos de una burocracia internacional cuestionada.
www.diariorepublica.com






