
El canciller venezolano subraya que el respeto al derecho internacional y la solidaridad son los únicos caminos para alcanzar una paz duradera y justicia social.
Durante su reciente intervención en el marco de la agenda diplomática internacional, el ministro del poder popular para relaciones exteriores de Venezuela, Yván Gil, reafirmó la postura del país en favor de la resolución pacífica de conflictos. El diplomático enfatizó que el escenario geopolítico actual exige una voluntad inquebrantable de los estados para sentar las bases de un entendimiento mutuo, dejando de lado las medidas coercitivas y las tensiones que fragmentan la unidad global.
El diálogo como herramienta fundamental
Gil destacó que el diálogo no debe ser visto simplemente como un recurso protocolar, sino como la herramienta política más potente para evitar la escalada de violencia en las distintas regiones del mundo. Según el canciller, Venezuela se mantiene firme en su convicción de que solo a través de la comunicación directa y honesta se pueden superar las diferencias ideológicas y económicas que hoy separan a las naciones.
Respeto irrestricto al derecho internacional
Uno de los puntos centrales de su discurso fue la necesidad de retornar a los principios fundamentales de la carta de las naciones unidas. Yván Gil señaló que el respeto a la soberanía de los pueblos y al derecho internacional es el único garante de una convivencia armónica. Advirtió que cualquier intento de vulnerar la autodeterminación de los estados representa una amenaza directa a la estabilidad del sistema internacional y retrasa los avances en materia de desarrollo humano.
Cooperación y solidaridad entre los pueblos
Para el ministro, la cooperación no debe ser condicionada por intereses particulares o bloques de poder. El llamado venezolano apunta a una solidaridad orgánica que permita enfrentar desafíos comunes como la pobreza, el cambio climático y las crisis sanitarias. Gil argumentó que el progreso colectivo es imposible si se mantienen esquemas de exclusión, por lo que instó a los líderes mundiales a construir puentes que faciliten el intercambio de recursos, conocimientos y apoyo técnico sin distinciones políticas.
Hacia un futuro de paz y justicia
Finalmente, el canciller cerró su alocución con una visión de esperanza, pero también de exigencia para la comunidad internacional. Aseguró que avanzar hacia un futuro de paz y justicia verdaderas no es una utopía, sino una meta alcanzable si existe el compromiso real de priorizar la vida y el bienestar de los ciudadanos por encima de las agendas de dominación. Con este llamado, Venezuela reafirma su papel activo en la diplomacia de paz, buscando siempre el equilibrio y la equidad en el orden mundial contemporáneo.
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