
Más de tres mil ejemplares de flamencos rosados han comenzado su ritual de apareamiento en este importante humedal del estado Zulia. El avistamiento, liderado por expertos ambientalistas y supervisado por el Minec, confirma la relevancia de la zona como santuario de reproducción para la especie en la región caribeña.
Este mes de abril, la Ciénaga de Los Olivitos se ha convertido en el escenario de un impresionante despliegue natural: unos tres mil flamencos rosados del Caribe, conocidos localmente como togogos, han iniciado su ritual de cortejo. La información fue suministrada por el doctor Lermith Torres, educador y dirigente del Grupo Ambientalista Mangle, tras una visita guiada autorizada por el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec).
Un santuario de reproducción
Este ritual de cortejo representa la fase previa a la reproducción y se desarrolla en las cercanías de la zona de nidación del Phoenicopterus ruber. El médico Elio Ríos Serrano, presidente del Grupo Amigos del Bosque y vicepresidente de Naturazul, enfatizó que la Laguna de Los Olivitos es una zona protegida por el Convenio de Ramsar. Este tratado internacional ha sido fundamental para que la población de estas aves consolide su presencia legal y física en el estado.
Sincronía y supervivencia
Según explicó el doctor Torres, los flamencos son aves profundamente sociales. La presencia de más de tres mil individuos participando simultáneamente en el proceso no es casualidad, sino una estrategia biológica clave para la preservación de la colonia en el ecosistema lacustre.
Las ventajas de vivir juntos
Vivir en grandes concentraciones otorga a los togogos tres beneficios esenciales:
-
Defensa: Protección colectiva ante posibles amenazas.
-
Alimentación: El movimiento grupal facilita la remoción del fondo para filtrar nutrientes.
-
Reproducción: Permite sincronizar la puesta de huevos y el cuidado de los polluelos.
Observación respetuosa
Para garantizar la tranquilidad de la especie, el equipo de observación utilizó binoculares y telescopios de largo alcance. Durante la jornada, se registraron coreografías rítmicas donde los ejemplares levantan el cuello y despliegan sus alas en un baile coordinado. «Pronto se sentarán a incubar los huevos que garantizarán la permanencia de los flamencos en nuestro Mar Caribe», concluyó Torres.
www.diariorepublica.com




