
Por segundo día consecutivo, la capital del estado Zulia registra una movilización inusual desde las primeras horas del domingo. La incursión militar en la zona central del país ha empujado a los marabinos a continuar con el abastecimiento preventivo, enfrentándose ahora a restricciones en el consumo y en las plataformas de pago.
Restricciones financieras y suspensión de créditos
Una de las mayores complicaciones para los consumidores este domingo ha sido la inhabilitación de la plataforma de créditos Cashea. Diversos establecimientos comerciales reportaron que el sistema se encuentra desactivado, lo que obliga a los ciudadanos a limitarse estrictamente al dinero en efectivo o divisas que tengan a mano.
Efecto Cashea: Al no poder comprar a cuotas, el volumen de artículos por carrito ha disminuido, aunque la afluencia de personas en las colas se mantiene elevada.
Prioridades: Los usuarios están racionando su presupuesto para adquirir exclusivamente rubros de supervivencia, ante la incertidumbre sobre cuánto durará la crisis.
Calles desiertas y estaciones de servicio activas
A pesar del movimiento en las entradas de los supermercados, el panorama general de la ciudad es de paralización.
Tráfico escaso: Las principales avenidas de Maracaibo lucen vacías, con una circulación de vehículos particulares mínima.
Suministro de combustible
Los pocos conductores que han salido a las calles se han concentrado en las estaciones de servicio, intentando llenar sus tanques para asegurar movilidad en caso de un agravamiento del conflicto.
Un clima de latente preocupación
A través de redes sociales, se han difundido videos que muestran largas filas en supermercados de la zona norte y oeste de la ciudad. El sentimiento generalizado es de incertidumbre política, alimentado por las noticias que llegan desde la capital sobre los bombardeos del sábado.
Mientras Maracaibo intenta gestionar el día a día, la sombra de un desabastecimiento prolongado y la falta de información oficial clara mantienen a la población en un estado de alerta máxima, esperando que el inicio de la semana laboral arroje luz sobre el futuro institucional del país.
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