
Una multitudinaria caravana recorrió las principales arterias viales de la capital zuliana para festejar el histórico triunfo 3-2 sobre EE.UU., culminando en un emotivo acto encabezado por el Gobernador Luis Caldera en el Parque Monumental Ana María Campos.
La tierra del sol amada se convirtió en el epicentro de la celebración nacional tras la histórica hazaña de la selección venezolana de béisbol, que se alzó con el título mundial en Miami tras vencer a Estados Unidos con un apretado marcador de 3 carreras por 2. La victoria desató una ola de fervor patriótico que movilizó a miles de zulianos en una jornada que quedará grabada en la memoria deportiva de la región.
Una ciudad teñida de Vinotinto
La festividad inició con una masiva concentración en el Parque La Marina, punto de partida de una caravana que paralizó las avenidas El Milagro, Bella Vista, Delicias y Guajira. Más de 500 motociclistas y una hilera interminable de vehículos recorrieron la Circunvalación 2, entre el estruendo de trompetas y el ondear de la bandera nacional, reflejando el orgullo de un pueblo que vive y respira béisbol.
El destino final fue la concha acústica del Parque Monumental Ana María Campos, donde la multitud fue recibida por una gran gala musical y el acompañamiento de las autoridades regionales.
Unidad y orgullo regional
El Gobernador del estado Zulia, Ing. Luis Caldera, se unió al agasajo destacando el impacto social de este triunfo. Durante su intervención, Caldera subrayó que esta victoria trasciende lo deportivo para convertirse en un símbolo de esperanza:
«La camiseta de Venezuela nos convoca a la unidad; estos muchachos nos han regalado un momento de orgullo bolivariano que demuestra la grandeza de nuestra patria», afirmó el mandatario, quien además enalteció el rol de los peloteros zulianos en el roster nacional, reafirmando al estado como cuna de leyendas al nivel del inmortal Luis Aparicio.
Legado para las nuevas generaciones
Por su parte, el secretario de Deportes, Fidel Madroñero, calificó el resultado como una «bendición» que inyecta energía a los atletas en formación, mientras que la medallista Jayce Andrade resaltó la atmósfera de hermandad que se respiró en cada esquina de Maracaibo.
La celebración, que superó cualquier diferencia política o cultural, cerró con un espectáculo musical que honró la resiliencia de un equipo que supo manejar la presión en los momentos más críticos para traer, por primera vez, el trofeo del Clásico Mundial a casa.
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