
Gremios del estado Zulia impulsan una jornada unitaria para exigir sueldos dignos, frenar la inflación y demandar el restablecimiento de los servicios públicos.
Movilización por la dignidad laboral
Diversos sectores de la masa laboral en el estado Zulia confirmaron su participación en la manifestación programada para el próximo 24 de septiembre en la ciudad de Maracaibo. Esta iniciativa forma parte de una jornada de protesta de alcance nacional que busca llamar la atención sobre el constante deterioro del poder adquisitivo y la falta de garantías en materia de seguridad social.
El ingeniero Golfredo Dávila, coordinador general de la Unión Nacional de Acción Social Sindical y Gremial (UNASSG), entidad adscrita al Comité Nacional de Conflicto de Trabajadores de Lucha, detalló los aspectos logísticos de la actividad. La concentración inicial tendrá lugar en horas de la mañana en las inmediaciones de la Iglesia Santa Bárbara, desde donde la columna de manifestantes avanzará por el casco central hasta culminar en la Plaza Bolívar.
La convocatoria ha logrado consolidar un frente amplio de participación civil. Entre las organizaciones representadas destacan las federaciones de trabajadores activos y jubilados, la Coalición Magisterial, la Intergremial Universitaria, Alianza Ciudadana, el Comité de Defensa de la Constitución y diversos Clubes del Adulto Mayor. Asimismo, se sumarán corrientes sindicales independientes y ciudadanos particulares afectados por la coyuntura social.
Un reclamo contra la servidumbre
Durante su declaración, Dávila enfatizó que la acción unitaria representa una medida de presión indispensable para lograr el rescate integral del salario. Según el vocero, el impacto económico actual ha desarticulado el valor ético y funcional del empleo formal en el país, derivando en condiciones laborales precarias e inaceptables para la fuerza productiva.
El representante gremial afirmó que con la destrucción del salario se destruyó el concepto mismo del trabajo, trasladando a los ciudadanos a un esquema equivalente al trabajo servil de la época feudal o al trabajo de esclavos. Bajo este diagnóstico, las organizaciones consideran prioritario exigir cambios en la política económica institucional.
Crisis de servicios e impacto inflacionario
La agenda de reclamos en la capital zuliana trasciende el ámbito estrictamente salarial e incorpora demandas urgentes sobre la calidad de vida urbana. Los convocantes exigen la interrupción definitiva de las fallas en el suministro eléctrico, así como soluciones estructurales a la crisis del transporte público, un sector donde se evidencia la fricción diaria entre usuarios y prestadores del servicio.
Mientras los pasajeros denuncian el alto costo de las tarifas urbanas, los conductores sostienen que los ingresos percibidos resultan insuficientes para cubrir el mantenimiento de las unidades y sus necesidades básicas. Sobre este punto, Dávila aclaró que no se trata de una confrontación entre usuarios y choferes, sino de un síntoma de un problema económico de fondo caracterizado por la hiperinflación.
En este sentido, dirigentes sindicales como Fernando Fernández, perteneciente al sector de la construcción, señalaron que la inflación continúa erosionando la capacidad de consumo de las familias zulianas. Fernández subrayó que resulta contradictorio que dicho deterioro ocurra de manera paralela al incremento en los indicadores de producción petrolera, que administra desde el Tesoro de Estados Unidos los ingresos generados, sin que esto se traduzca en mejoras concretas para los trabajadores ni para la población en general.
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