
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertó este martes que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) sigue representando una grave amenaza con cerca de 5.000 contagios y más de 2.300 decesos. Durante la reunión del Comité de Emergencia, el organismo sanitario enfatizó el elevado riesgo de expansión internacional, impulsado por los desplazamientos en zonas de conflicto, e informó sobre el inicio de las primeras pruebas clínicas con vacunas experimentales para frenar la variante Bundibugyo.
La situación epidemiológica en el centro del continente africano mantiene en alerta a la comunidad sanitaria internacional. Al cumplirse varios meses desde la declaración de la emergencia global, las autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalaron que el patógeno mantiene una ventaja significativa en la transmisión y que la crisis dista de estar contenida.
Alta letalidad y preocupación por cadenas de contagio ocultas
Con cifras que lo posicionan como el segundo brote más letal en la historia del virus —solo superado por la emergencia de África occidental entre 2014 y 2016—, la epidemia acumula aproximadamente 5.000 personas infectadas y una cifra superior a las 2.300 muertes.
Durante la sesión del Comité de Emergencia, Tedros Adhanom Ghebreyesus advirtió sobre un factor crítico en el control de la enfermedad: «Lo que más me preocupa es dónde están muriendo los pacientes: en sus hogares, en sus comunidades, fuera de los centros de tratamiento y de las listas de contactos». Este patrón evidencia la existencia de cadenas de transmisión silentes y no identificadas, obstaculizadas por la inestabilidad de seguridad y los conflictos armados en el este de la RDC.
Ante este escenario, la OMS mantiene la evaluación de riesgo de propagación en un nivel «muy alto» dentro de la nación congoleña y «alto» para los países vecinos, aunque por el momento el impacto global se considera bajo.
Ensayos clínicos con nuevas vacunas
El actual episodio epidemiológico es provocado por la variante Bundibugyo, la cual presenta tasas de mortalidad estimadas entre el 30% y el 50%. A diferencia de otras cepas, esta variante carecía de vacunas o tratamientos específicos aprobados de forma masiva.
Sin embargo, como un avance significativo en el abordaje médico, el titular de la OMS anunció que se han puesto en marcha por primera vez ensayos clínicos en humanos con dos prototipos de vacunas diseñados específicamente para combatir esta variante. Los expertos del organismo continuarán evaluando la evolución del brote para reorientar las estrategias de contención y asistencia en el terreno.
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