Cien orgasmos al día: ¿Placer o pesadilla?

Publicado el 11 de abril de 2013

orgasmos“Para mí el orgasmo se ha convertido en una tarea… Estaría agradecida por no volver a tener uno”, dice la norteamericana Jeannie Allen. Mujeres que huyen a los besos y caricias de sus parejas y quienes han llegado a sentir repulsión por el sexo, debido a su condición. Son denominadas ninfómanas o adictas al placer, pero no lo son. Hay quienes dicen, entre risas, que serían el sueño de todo hombre, aunque la verdad sea otra.

Se trata del Trastorno de la Excitación Genital Persistente, una enfermedad que afecta solo a mujeres y cuyo síntoma principal es la excitación genital espontánea, indeseada e incontrolable, sin estar vinculada al deseo sexual.

Las mujeres que la padecen aseguran sentir una excitación en forma de pálpitos en sus órganos sexuales en varios momentos del día, afirmando que la única manera –temporal- de aliviar los síntomas es alcanzar el  orgasmo, en la mayoría de ocasiones, acudiendo a la masturbación.

Aunque aún no se han establecido exactamente si las causas específicas del trastorno son psicológicas o físicas,   se han conocido, hasta hora,  factores desencadenantes extraños como la vibración de los teléfonos móviles, electrodomésticos como la lavadora y montar en un bus o en un auto.

PGAD: “Epidémicamente silencioso”

Este trastorno fue conocido por primera vez en 2001 por la autora, maestra e investigadora en sexología  Sandra Leiblum. A partir de ese momento, se denominó  como  Excitación Genital Persistente, en inglés Persistent Genital Arousal Disorder(PGAD).

Mujeres alrededor del mundo, con  esta condición considerada como tabú, rompieron su silencio. Este fue el caso de Jeannie Allen, quien, en 2006 creó el sitio web “PGAD Support”, además de liderar grupos en Facebook y Yahoo, con el único fin de apoyar a quienes la padecen y educar a los médicos acerca de la realidad de este trastorno. “Mi meta con la creación de los grupos de apoyo  era dar, a quienes padecen de PGAD un lugar seguro para interactuar con otras y la valentía para hablar de ello”, afirma en su página web.

Otra de las mujeres que sacó a la luz pública su situación fue Michelle Thompson, quien a sus 37 años, y después de ver un documental en televisión sobre una mujer que presentaba sus mismos síntomas, se dio cuenta que el constante hormigueo en sus genitales iba más allá de un alto deseo sexual.

Pacientes como Michelle y  Jeannie, entre otras que, avergonzadas, prefieren cargar a cuestas el peso de su secreto, esperan la cura definitiva para este trastorno, que genera aún muchos cuestionamientos en el mundo de la sexualidad femenina.

“Yo deseo que quienes padecen  PGAD mantengan sus cabezas en alto y sientan el alivio de que nosotras no hemos hecho nada para causar este desorden. Que no somos extrañas por naturaleza. Que merecemos tener nuestra vida normal de vuelta…”, dice Jannie.

 Vía RevistaFucsia.com

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