
Sumario
La flexibilización de las sanciones estadounidenses permite a gigantes como Vitol y Trafigura gestionar excedentes de hidrocarburos, marcando el regreso de Venezuela al mercado global de gas licuado tras años de priorizar el consumo interno.
Un acuerdo estratégico entre Caracas y Washington
La dinámica energética en Venezuela ha dado un giro significativo. Las principales casas comerciales del mundo han iniciado los preparativos logísticos para cargar y exportar gas licuado de petróleo (glp) proveniente de las refinerías venezolanas. Este movimiento se enmarca dentro de un acuerdo de suministro que contempla hasta 50 millones de barriles de crudo y derivados, pactado entre Caracas y Washington para dinamizar el sector.
Según documentos de embarque y fuentes cercanas al proceso, este pacto busca reducir los inventarios acumulados que permanecieron estancados debido al bloqueo petrolero impuesto años atrás. Hasta la fecha, bajo las licencias otorgadas por el departamento del tesoro de Estados Unidos, se han movilizado cerca de 10 millones de barriles de crudo, consolidando un flujo comercial que ahora se expande hacia productos refinados y subproductos gaseosos.
El papel de Vitol y Trafigura en el mercado
Las comercializadoras Vitol y Trafigura han emergido como los actores principales en esta nueva etapa operativa. Ambas compañías obtuvieron licencias estadounidenses para gestionar suministros vinculados a un acuerdo valorado en dos mil millones de dólares. El objetivo no es solo comercial; se busca aliviar la saturación de los sistemas de almacenamiento venezolanos y permitir que el país recupere su rol como proveedor confiable en el Caribe y otros mercados internacionales.
Además del crudo, las empresas están ampliando su radio de acción hacia el fuelóleo residual y, más recientemente, el glp. La llegada del buque Chrysopigi Lady, con bandera de Singapur y fletado por Trafigura, al puerto de Jose evidencia el inicio formal de estas operaciones. La embarcación se posiciona para recoger el primer cargamento de gas licuado destinado a la exportación en años.
Del abastecimiento interno al excedente exportable
Históricamente, Venezuela ha enfrentado dificultades para producir excedentes de glp, ya que la prioridad absoluta era satisfacer la demanda doméstica de gas para cocinar y uso industrial. Sin embargo, el panorama ha cambiado según las declaraciones oficiales de Delcy Rodríguez, presidenta interina y ministra de petróleo. La funcionaria señaló que, tras cubrirse totalmente la demanda interna con producción nacional durante el año pasado, el país se encuentra en condiciones de exportar.
Este superávit representa un hito para la industria local, que ha operado bajo fuertes restricciones técnicas y financieras. Mientras que el fuelóleo es un subproducto habitual del procesamiento de crudo extrapesado, el glp requiere una estabilidad operativa en las plantas de fraccionamiento que parece estarse recuperando.
Impacto en la infraestructura y logística nacional
La reactivación de estas exportaciones pone a prueba la infraestructura del complejo industrial José Antonio Anzoátegui. La coordinación entre Pdvsa y las casas comerciales internacionales será fundamental para garantizar que el flujo de gas no afecte el suministro a los hogares venezolanos. Por ahora, el enfoque se mantiene en aprovechar las licencias vigentes para monetizar inventarios y reactivar la cadena de valor de los hidrocarburos, en un entorno de cautelosa apertura económica y diplomática.
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