
En su primer acto oficial como Comandante en Jefe de la FANB, la Presidenta Encargada abrió la puerta a una negociación con sectores opositores bajo la premisa de «resultados inmediatos». No obstante, advirtió que no tolerará nuevas intervenciones externas tras los sucesos del 3 de enero.
Durante la ceremonia de ratificación de lealtad por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, delineó este martes la hoja de ruta política que seguirá su administración. En un discurso marcado por la defensa de la soberanía, Rodríguez expresó su disposición a sentarse con sectores de la oposición «divergente», siempre que el proceso sea estrictamente venezolano y libre de «órdenes externas».
La mandataria fue enfática al señalar que, aunque el diálogo es una prioridad, el Estado no admitirá «otra agresión» similar al operativo militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro hace 25 días.
Claves del nuevo esquema de negociación:
Exclusión del «Extremismo» en el Exterior: Sin mencionar directamente a María Corina Machado —actualmente en Washington tras recibir el Nobel de la Paz—, Rodríguez sugirió que quienes promuevan sanciones o intervenciones nucleares deben quedarse fuera del proceso. «Los que pretendan perpetuar el daño, quédense en Washington», sentenció.
Misión para el Legislativo: La mandataria encomendó formalmente a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, la tarea de convocar a todas las fuerzas políticas para un diálogo con «resultados concretos e inmediatos».
Soberanía en la Mesa: Rodríguez exigió que las decisiones del país no sean impuestas desde capitales como Bogotá, Madrid o Washington, calificando el proceso como una etapa de «ley y justicia» para proteger la tranquilidad de la República.
Un nuevo momento político
Rodríguez, quien asumió la jefatura del Ejecutivo el pasado 5 de enero por mandato del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), busca proyectar una imagen de control institucional y apertura pragmática. Su discurso ante la FANB subraya la intención de estabilizar el país mediante un pacto nacional, pero bajo una postura de «cero tolerancia» a lo que denomina chantajes o extorsiones de potencias extranjeras.
«Estamos dispuestos al diálogo, pero no a que busquen potencias nucleares para agredir a nuestro pueblo. Aquí habrá ley para quienes pretendan dañar la paz», advirtió ante la cúpula militar en un acto transmitido por VTV.
Este posicionamiento ocurre en medio de un clima de expectación internacional por las primeras señales de política interna de la «Presidenta Encargada», quien intenta diferenciar su gestión mediante un llamado al entendimiento, pero blindado por el estamento militar.
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