
Entre aplausos, luces de bengala y cantos gaiteros, miles de feligreses acompañaron a la Chinita en el inicio de sus fiestas patronales.
La plazoleta de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá volvió a convertirse en el epicentro de la fe y la devoción del pueblo zuliano. Miles de devotos se congregaron para presenciar la tradicional Bajada de la Chinita, un acontecimiento marcado por una profunda emotividad que dio inicio formal a las festividades patronales en honor a la patrona del estado Zulia.

El esperado reencuentro con la patrona
Desde tempranas horas de la tarde, la Plazoleta de la Chiquinquirá comenzó a llenarse de familias que acudieron con velas, flores y rosarios. La multitud esperó con entusiasmo el momento exacto en que la sagrada imagen descendió de su camarín para reencontrarse de cerca con sus fieles. La atmósfera festiva se encendió cuando la imagen apareció ante el público, provocando una ola de ovaciones y lágrimas de júbilo entre los asistentes.
El descenso estuvo acompañado por un espectáculo de luces de bengala y el resonar de los aplausos que paralizaron el centro de Maracaibo. Entre oraciones y vítores, los devotos expresaron su gratitud y renovaron sus promesas a la Virgen, consolidando una tradición que une a generaciones de zulianos dentro y fuera del país.

Procesión por el histórico Saladillo
Tras culminar la ceremonia central en el templo, la imagen fue llevada a hombros por los Servidores de María para dar inicio a la tradicional procesión. El recorrido abarcó las emblemáticas calles del céntrico barrio El Saladillo.
Durante la caminata, la algarabía de la multitud reflejó el significado cultural y espiritual que esta manifestación religiosa posee para la identidad de la región zuliana, uniendo a la comunidad en un ambiente de hermandad y fervor.
Gaitas para homenajear a la Reina Morena
El acompañamiento musical no se hizo esperar. Agrupaciones gaiteras y miles de voces al unísono entonaron los versos dedicados a la patrona, llenando el ambiente con el repique del furro, la tambora y el cuatro. El canto de los gaiteros marcó la pauta de una velada inolvidable que reafirmó el arraigo de estas tradiciones, dando inicio oficial a la temporada de fiesta e identidad que caracteriza al pueblo zuliano durante esta época del año.
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