
El economista Asdrúbal Oliveros destaca la necesidad de un nuevo régimen prestacional que garantice la sostenibilidad empresarial y la protección social del trabajador.
La discusión sobre el ajuste del ingreso en el sector privado y público ha tomado un nuevo matiz en las últimas semanas. El enfoque principal ya no se centra únicamente en el monto final, sino en la estructura técnica que permita que dicho incremento sea sostenible en el tiempo sin generar distorsiones macroeconómicas. En este contexto, diversos analistas y líderes del sector económico abogan por agilizar los tiempos del debate entre el Estado, las empresas y los representantes de los trabajadores para concretar soluciones viables.
La importancia de un régimen prestacional equilibrado
Uno de los puntos críticos en esta negociación es la reforma del sistema de prestaciones y la seguridad social. Según el economista Oliveros, el objetivo no es eliminar los derechos adquiridos, sino modernizar el esquema actual. «Tú necesitas construir un régimen de trabajo y régimen prestacional equilibrado. Nadie está hablando de que el trabajador renuncie al concepto de prestaciones o al valor de su trabajo en el tiempo; eso no está en el ánimo de los empresarios ni se está discutiendo», aclaró el especialista durante su intervención.
El planteamiento de los expertos sugiere que el modelo actual requiere una transformación hacia un sistema donde el trabajo cuente con una verdadera previsión social. Para que esto ocurra, es fundamental que la empresa sea financieramente viable y que el Estado mantenga una estructura fiscal sostenible. La meta es evitar que el pasivo laboral se convierta en una barrera que impida el crecimiento de las nóminas o la contratación de nuevo personal.
El control inflacionario como base del salario
Más allá de los bonos o los ajustes nominales, el análisis técnico subraya que la estabilidad de precios es la herramienta más poderosa para proteger el bolsillo de los ciudadanos. De acuerdo con las declaraciones recogidas, la mejor política salarial es mantener una inflación baja. Sin este componente, cualquier aumento corre el riesgo de ser absorbido rápidamente por el alza de los costos de vida, neutralizando el esfuerzo realizado por el sector productivo.
Posibilidades inmediatas y el rol del estado
Mientras el diálogo tripartito avanza hacia soluciones estructurales, se han identificado oportunidades para mejorar el flujo de caja de los trabajadores de manera inmediata. Oliveros aseguró que el Estado ha experimentado una mejora en sus flujos de ingresos, lo que abre una ventana de posibilidad para actuar en el corto plazo.
Esta mejora en la capacidad financiera pública permite considerar la entrega de remuneraciones o paliativos a través de bonificaciones. Si bien estos mecanismos no sustituyen una reforma integral, funcionan como un correctivo necesario para el ingreso real mientras se definen las políticas de largo aliento. La clave reside en que estos pagos sean planificados para no presionar el tipo de cambio ni desestabilizar la meta de inflación.
Un camino hacia la recuperación económica
En conclusión, la viabilidad de un aumento salarial depende de un equilibrio delicado entre la urgencia social y la realidad operativa de las empresas. El consenso apunta a que la agilización de estas conversaciones es vital para generar confianza en los mercados y bienestar en las familias. La construcción de este nuevo acuerdo laboral debe priorizar la protección del valor del trabajo y la creación de un entorno donde el empleo formal sea el motor de la economía nacional.
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