
El legendario exlanzador y estratega estadounidense, apodado «el Buitre», partió a los 89 años dejando un legado imborrable en las Grandes Ligas y en la pelota venezolana.
El mundo del beisbol se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento del mítico exlanzador, coach y manager estadounidense Phil Regan a los 89 años de edad. Su abogado, Matt Blit, informó el deceso este miércoles. La noticia consternó a la comunidad deportiva internacional, especialmente a los aficionados de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, donde edificó un estatus de verdadera leyenda.
Una sólida trayectoria en las Grandes Ligas
Antes de consolidarse como estratega en el Caribe, Phil Regan construyó una notable carrera de 13 temporadas como lanzador en las Grandes Ligas. Vistió las camisetas de los Tigres de Detroit, Cachorros de Chicago, Medias Blancas de Chicago y Dodgers de Los Ángeles. Fue justamente con la novena de Los Ángeles donde vivió su mejor campaña en 1966, registrando una marca de 14 victorias y una sola derrota, con una efectividad de 1.62 y 21 juegos salvados. Dicho rendimiento le valió su convocatoria al Juego de las Estrellas y el galardón de Relevista del Año. Posteriormente, en la temporada de 1995, asumió el rol de manager principal de los Orioles de Baltimore en la gran carpa.
Su huella imborrable en la pelota invernal
Donde Phil Regan adquirió una dimensión histórica fue en los diamantes invernales de la región. En la pelota venezolana firmó una gesta que muy pocos directores técnicos han logrado igualar, coronarse campeón con los dos eternos rivales del circuito. Llevó a los Leones del Caracas al título en la zafra 1989-1990 y más tarde repitió la hazaña con los Navegantes del Magallanes en la contienda 2001-2002. Su recorrido por el país abarcó 19 temporadas y un total de 475 victorias en la ronda regular, la segunda cifra más alta para cualquier timonel en la historia de la liga. Además, prestó sus servicios profesionales a divisas como Cardenales de Lara, Pastora de Los Llanos, Tiburones de La Guaira y Bravos de Margarita.
Monarca indiscutible de la Serie del Caribe
Su impacto como estratega ganador también se extendió a la República Dominicana. Al frente de los Leones del Escogido obtuvo el campeonato de la liga local y posteriormente conquistó la Serie del Caribe de 1988. Con su partida física, el deporte rey despide a un profesional respetado, un formador incansable de lanzadores y una figura entrañable de los dugouts americanos. Su nombre permanecerá grabado en letras doradas dentro de la crónica deportiva continental.






