
Unos 765 jóvenes de 14 escuelas técnicas de la región occidente se forman en oficios sostenibles para generar arraigo con propósito frente a la crisis migratoria.
Para Dámaso Requena, coordinador de ciudadanía y protección del programa Fe y Alegría escuela occidente, el cuidado del ambiente va más allá de campañas ecológicas o actividades aisladas. El educador destacó que uno de los principales logros alcanzados este año ha sido generar una sólida cultura de corresponsabilidad ambiental en las aulas. Actualmente, unos 765 jóvenes pertenecientes a las 14 escuelas técnicas de Fe y Alegría en la región realizan pasantías en empresas aliadas, un paso clave en su formación.
Esta experiencia práctica en el sector productivo demuestra que es perfectamente posible construir proyectos de vida sostenibles dentro del país, a pesar de las adversidades económicas. Los estudiantes no solo adquieren habilidades operativas, sino que se transforman en agentes de cambio para sus comunidades inmediatas.
Un nuevo enfoque para frenar la migración
El programa se enfoca en preparar a los estudiantes para los desafíos del mercado laboral actual. Cuando un joven aprende a instalar paneles solares o a diseñar un sistema de riego ecoeficiente, descubre que su conocimiento tiene un valor económico y social inmediato en su propia comunidad.
Este impacto directo cambia radicalmente la narrativa de la migración forzada y la sustituye por la del arraigo con propósito, asegurando un relevo generacional consciente. El aprendizaje técnico se convierte así en una herramienta de permanencia y desarrollo local para el occidente venezolano.
Innovación educativa en tiempos de crisis
Pese a las graves dificultades que atraviesa el sistema educativo venezolano, la institución mantiene intacta su apuesta por la innovación pedagógica constante. Esto lo logran mediante una formación basada estrictamente en competencias, el aprendizaje a partir de problemas reales del entorno y el fortalecimiento socioemocional de docentes y estudiantes.
La resiliencia del programa radica en adaptar los planes de estudio a las demandas de la economía verde, un sector con alta proyección de crecimiento. De este modo, los egresados cuentan con ventajas competitivas al momento de insertarse en el campo de trabajo formal.
El verdadero valor de la enseñanza
La calidad de la formación no depende exclusivamente de la abundancia de recursos materiales, sino de la pertinencia de lo que se enseña y de la pasión con la que se educa día a día.
La institución demuestra que el compromiso pedagógico puede superar las limitaciones estructurales del entorno. Seguimos enseñando a trabajar con la mente, con las manos y a cuidar con el corazón, concluyó Requena, ratificando el compromiso de la organización con el futuro del país.
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