
El organismo cede ante las críticas tras prohibir el idioma a futbolistas como Hakimi, Vinícius y De Jong
El comité organizador de la Fifa ha dado marcha atrás en su estricta política lingüística para el Mundial 2026. A partir de esta semana, el español estará permitido en todas las conferencias de prensa, independientemente de las selecciones que disputen el encuentro. La decisión se adoptó de manera interna y sin un comunicado oficial, luego de la enorme polémica global desatada por la censura a varios futbolistas que pretendían expresarse en este idioma. El cambio busca frenar las críticas en un torneo que se celebra en gran parte en territorio norteamericano.
El detonante de la crisis institucional
La polémica estalló en los primeros días de la competición tras tres incidentes consecutivos en las sedes de Estados Unidos. El primer veto ocurrió en Nueva Jersey durante la previa del choque entre Brasil y Marruecos. Un moderador de la Fifa interrumpió al futbolista marroquí Achraf Hakimi, nacido en Madrid, para impedirle responder en castellano. Horas después, en la misma sala, el brasileño Vinícius Júnior solicitó recibir una pregunta en español, pero los oficiales de prensa denegaron la petición amparándose en el protocolo técnico del torneo.
La situación se agravó en Dallas antes del partido entre Países Bajos y Japón. El mediocampista neerlandés Frenkie de Jong, quien domina el idioma por su trayectoria en España, fue obligado a utilizar el inglés o el neerlandés. Estas restricciones consecutivas provocaron un rechazo unánime en los medios de comunicación de América Latina y España, calificando la medida de absurda y rígida.
Un reglamento obsoleto para la región
El reglamento de la Fifa establece que las comparecencias oficiales solo deben contar con traducción para los idiomas de los países implicados y el inglés. Bajo este esquema legal, el español quedaba totalmente excluido en los partidos donde no participara una selección hispanohablante. La norma ignoraba deliberadamente el contexto demográfico y cultural del evento, generando situaciones contradictorias en los estadios norteamericanos donde la presencia de la comunidad latina es mayoritaria.
Esta rigidez contrastaba con la realidad demográfica del país coorganizador. Estados Unidos cuenta con más de cincuenta y siete millones de hispanohablantes, siendo el segundo país con mayor cantidad de personas que dominan esta lengua en todo el mundo, superado únicamente por México. La presión social y el sentido común terminaron por forzar la modificación operativa de la entidad deportiva.
Logística de emergencia en las sedes
La solución de la Fifa se ha ejecutado de forma inmediata mediante una circular interna enviada a todos los jefes de prensa de los estadios. El organismo ha contratado traductores de emergencia para asegurar que las aplicaciones móviles de los periodistas acreditados cuenten con el canal de audio en español en todos los partidos restantes del calendario. Con esta rectificación, el ente futbolístico intenta apagar un incendio reputacional innecesario y adaptarse a la realidad cultural del territorio donde se define el campeonato mundial.
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