
El freno en el tipo de cambio modera el índice de precios interanual, mientras los alimentos mantienen la presión en el gasto familiar.
La inflación interanual en Venezuela mostró una ligera desaceleración durante el último trimestre, impulsada principalmente por una estabilización puntual en el tipo de cambio. Sin embargo, este alivio macroeconómico no se traslada con la misma intensidad al bolsillo del ciudadano, dado que el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas continúa encabezando las alzas de precios y sosteniendo la pérdida del poder adquisitivo.
Efecto de la divisa en los precios
El comportamiento del mercado cambiario ha sido el factor determinante para esta moderación temporal. La intervención del Banco Central de Venezuela y un flujo constante de divisas permitieron contener la depreciación del bolívar en los últimos tres meses. Al reducirse la volatilidad en la cotización del dólar, el ritmo de ajuste en los bienes importados y servicios comercializados experimentó un freno relativo en comparación con los trimestres previos.
Alimentos lideran el costo de vida
A pesar del menor empuje del tipo de cambio, el sector de la alimentación no da tregua. Factores del entorno local, como los costos logísticos, las fallas recurrentes en los servicios públicos, el precio del combustible y la especulación en la cadena de distribución, impiden que los productos de primera necesidad reduzcan su velocidad de aumento. Para la mayoría de los hogares venezolanos, que destinan más de la mitad de sus ingresos exclusivamente a comer, la desaceleración resulta prácticamente imperceptible en la práctica diaria.
Desafíos estructurales pendientes
Analistas económicos advierten que una contención basada casi exclusivamente en el anclaje cambiario es frágil e insostenible a largo plazo. Sin reformas estructurales que incrementen la producción nacional, mejoren el crédito bancario y corrijan el déficit fiscal, el riesgo de un nuevo rebote inflacionario permanece latente. La estabilidad observada en este período responde más a un control coyuntural de la oferta monetaria que a un saneamiento real de los fundamentos de la economía venezolana.
Perspectivas para el cierre del año
El desempeño del próximo trimestre dependerá de la capacidad de las autoridades para mantener la oferta de divisas sin agotar las reservas, así como del comportamiento de la demanda interna durante los meses de mayor consumo. Por ahora, el país registra un respiro estadístico que no llega a consolidarse como una recuperación económica genuina ni resuelve el problema central del costo de la vida.
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