
El mandatario colombiano propone reactivar la infraestructura binacional y utilizar excedentes de energía limpia para abaratar costos energéticos y fortalecer la industria petroquímica nacional.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció recientemente un ambicioso plan de integración energética que busca transformar la matriz de costos en el país. Durante un acto de Gobierno celebrado en el municipio de Chaparral, situado en el departamento del Tolima, el jefe de Estado confirmó que su administración avanza en gestiones para importar gas desde Venezuela. Según el mandatario, esta estrategia permitirá que el recurso llegue al territorio nacional bajo condiciones económicas significativamente más favorables que las actuales, asegurando que será «muchísimo más barato» para el consumidor final y el sector industrial.
La estrategia de reactivación de infraestructura binacional
El eje central de esta propuesta no reside únicamente en la compra del hidrocarburo, sino en el aprovechamiento de activos logísticos que han permanecido inactivos durante años. Petro explicó que el plan contempla la recuperación y puesta en marcha de gasoductos, oleoductos y conexiones eléctricas que ya están construidas entre ambas naciones. Al rehabilitar esta red de transporte, se reducen drásticamente los costos de inversión inicial, permitiendo que el flujo de recursos energéticos sea eficiente y constante.
Este movimiento busca revertir la tendencia de precios al alza que ha afectado a los hogares colombianos y a la competitividad de las empresas locales. La interconexión no se limita al gas; el presidente subrayó que Colombia tiene un gran potencial para exportar energía eléctrica limpia, producida a partir de fuentes renovables, hacia Venezuela. Este intercambio bidireccional crearía un ecosistema energético equilibrado donde ambos países se beneficien de sus respectivas fortalezas geológicas y tecnológicas.
Fortalecimiento de la industria de fertilizantes y monómeros
Uno de los puntos más destacados por el mandatario fue el impacto positivo que esta alianza tendrá sobre la industria de fertilizantes. En particular, mencionó la importancia de trabajar de la mano con empresas venezolanas clave, señalando directamente a la petroquímica Monómeros. Al contar con gas natural a precios reducidos —materia prima fundamental para la producción de urea y otros insumos agrícolas—, Colombia podría reducir los costos de producción en el campo, lo que eventualmente se traduciría en una baja en el precio de los alimentos.
La alianza estratégica busca que el sector del petróleo y el gas no se vea de forma aislada, sino como un motor de industrialización. La visión del Gobierno es que, mediante la seguridad energética, se pueda atraer mayor inversión extranjera y fortalecer la soberanía alimentaria del país.
Desafíos y visión a largo plazo para la región
A pesar del optimismo presidencial, el proyecto requiere de una coordinación técnica y política precisa entre Bogotá y Caracas. La inspección del estado real de las tuberías y la normativa legal para el comercio transfronterizo son los siguientes pasos en la agenda. Sin embargo, para Petro, este es un paso lógico hacia la integración latinoamericana y una respuesta práctica a las necesidades económicas actuales.
En conclusión, la apuesta por el gas venezolano se perfila como una medida de choque contra la inflación energética. De concretarse con éxito, Colombia no solo aseguraría el suministro necesario para su transición energética, sino que consolidaría una infraestructura robusta capaz de sostener el crecimiento industrial para la próxima década, marcando un hito en la diplomacia comercial de la región.
www.diariorepubluca.com



