
Tenor venezolano brilla en Zúrich tras superar crisis de sobrevivencia
La historia del tenor venezolano Luis Magallanes es un vibrante testimonio de perseverancia y talento inquebrantable. Tras enfrentar la severa crisis económica y alimentaria de su país, Magallanes no solo logró salir adelante, sino que alcanzó el prestigioso coro de la Ópera de Zúrich en Suiza, convirtiéndose en un símbolo de superación para muchos.
Nacido en el estado Guárico, Luis demostró desde joven una versatilidad notable, incursionando como trompetista, bajista, carpintero, entrenador de gimnasio, profesor de música y, finalmente, cantante de ópera. Sin embargo, la creciente crisis económica de Venezuela lo golpeó con crudeza, llegando al extremo de enfrentar el hambre.
«Cuando recibo mi pago voy al mercado y lo único que puedo comprar con eso es 400 gramos de carne molida. Tienes que irte a dormir o hacer otra cosa para olvidar que tienes hambre. En ese momento es que pienso en salir», relató a la BBC.
Hace solo siete años, la precariedad lo obligó a tomar una decisión desgarradora: abandonar su país. En ese momento crucial, la incertidumbre era abrumadora. Se debatía entre dejar atrás su sueño lírico o aceptar un empleo asegurado en una carnicería en Argentina. «Pero no quería dejar de cantar. Yo no quería que se apagara mi voz», confiesa Luis, reafirmando su profunda vocación.
Su amor por la música clásica y su formación inicial en El Sistema lo impulsaron a seguir persiguiendo su destino. Tomó la audaz iniciativa de contactar a figuras influyentes del panorama musical venezolano que residían en el extranjero en busca de apoyo.
El encuentro con Gabriela Montero
Una de las figuras clave en este giro fue la reconocida pianista venezolana Gabriela Montero. Aunque Luis le escribió en 2013, ella no vio el mensaje hasta 2016. La respuesta de Montero fue una sorpresa monumental para el tenor. «Yo no lo podía creer, me pide una grabación o algo donde me pudiera escuchar».
Al escuchar el audio, el esposo de Montero, también cantante de ópera, tuvo un veredicto inmediato que cambiaría el curso de la historia: «Este muchacho tiene lo que no se puede enseñar, hay que ayudarlo». La decisión fue clara: el talento de Luis no podía perderse.
El siguiente paso fue solicitar un video de Magallanes cantando con acompañamiento de piano, algo que no pudo concretar hasta julio de 2017, cuando logró pagar un viaje a Caracas para realizar la grabación. Con ese material en mano, se lanzó una campaña de recaudación de fondos que cumplió sus objetivos rápidamente, permitiéndole obtener el pasaje para iniciar su travesía hacia Europa, específicamente a España.
«Solo cuando el avión despegó caí en cuenta de que estaba dejando mi país tal vez para siempre. Y lo sentí en las piernas», describió la profunda emoción del momento.
Un camino de obstáculos superados
A pesar de su llegada a Europa, el camino al éxito no fue directo. Una audición en Valencia para dedicarse a la ópera resultó en un rechazo. Las puertas parecieron cerrarse de nuevo cuando, tras ser aceptado con una beca de dos años en una academia en Irlanda, le fue negada la visa. «Se derrumba otra vez todo», recordó Luis.
Al borde de tener que regresar a Venezuela, el destino intervino nuevamente. Sus mentores se dirigieron al ministro de Justicia de Irlanda. Tras conocer la conmovedora historia de superación y talento, el ministro, sin conocerlos personalmente, decidió aprobar la visa.
Finalmente, en 2020, Luis Magallanes arribó a Zúrich, Suiza. Su tenacidad y talento lo llevaron a ingresar al prestigioso coro de la ópera de la ciudad, donde hoy canta llevando en alto el tricolor de Venezuela y demostrando que, incluso después de tocar fondo, los sueños pueden resonar en los escenarios más importantes del mundo.
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