
El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, confirmó que la histórica operación conjunta que abatió al líder del Tren de Aragua en Venezuela abre la puerta a una coalición regional y a intervenciones similares en países como Ecuador o Guatemala.
El panorama de la seguridad hemisférica ha dado un giro radical. El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, ratificó este domingo que la inédita operación militar en suelo venezolano que culminó con la muerte de Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero” y máximo cabecilla de la megabanda transnacional Tren de Aragua, marca el inicio de una nueva era de cooperación bilateral y estrategia armada en la región.
En declaraciones ofrecidas a la cadena de televisión CBS, durante el programa Face The Nation, Hegseth enfatizó que el desmantelamiento de la cúpula de esta organización criminal fue el resultado directo de una外交 y coordinación táctica sin precedentes entre Washington y Caracas.
“Hemos demostrado que podíamos hacerlo cuando lo hicimos con Nicolás Maduro. Gracias a ese giro, se crearon las condiciones idóneas para una colaboración directa con el Gobierno venezolano. Esto es un logro de dimensiones enormes”, aseveró el jefe del Pentágono, vinculando el éxito a la postura geopolítica impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
Una petición de ayuda en territorio soberano
De acuerdo con las precisiones ofrecidas por el funcionario, fue el propio Gobierno de Venezuela el que solicitó el respaldo militar y de inteligencia de Washington, ante la incapacidad de contener el avance del Tren de Aragua, organización que la Casa Blanca catalogó formalmente como una organización terrorista extranjera.
“Invitaron a nuestro ejército a ingresar porque tenían un grupo terrorista en su suelo. Logramos identificar la ubicación exacta de su fundador y líder, y neutralizarlo. Es exactamente el mismo procedimiento que aplicaríamos contra Al Qaeda o el ISIS, tal como lo hemos hecho históricamente en Medio Oriente”, explicó Hegseth, equiparando la peligrosidad de la banda criminal con las redes del terrorismo islámico.
El secretario de Defensa enmarcó este golpe militar dentro de una ofensiva mucho más amplia que incluye intensas operaciones antidrogas desplegadas en las aguas del Caribe y el océano Pacífico, destinadas a asfixiar las rutas de las mafias internacionales. Asimismo, vinculó estos avances con la estrategia de independencia energética de Estados Unidos, señalando que la visión del presidente Trump respecto a Venezuela ha reconfigurado por completo la dinámica del mercado global de energía.
Hacia una coalición regional contra el crimen
El anuncio más trascendental de la entrevista llegó cuando Hegseth fue consultado sobre el futuro de la presencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses en el continente. El secretario confirmó que los planes de Washington apuntan a la creación de una gran coalición hemisférica que combine inteligencia militar estadounidense con fuerzas gubernamentales aliadas para combatir frontalmente a los cárteles.
Al ser interrogado explícitamente sobre si este tipo de letales incursiones antiterroristas podrían replicarse próximamente en naciones acosadas por el crimen organizado como Ecuador o Guatemala, y si la muerte de alias «Niño Guerrero» debe leerse como un mensaje de que Estados Unidos mantendrá su involucramiento militar en Venezuela, la respuesta del funcionario fue categórica: “Sí, deberían”.
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