
Emily Alvarado, de 28 años, fue acribillada en el sector Villa de Dios tras ser citada mediante engaños para recibir un presente. Las autoridades sospechan de un sicariato orquestado por una expareja desde el extranjero.
Un escenario de celebración se tornó en luto la noche de este martes en la comunidad de Villa de Dios. Emily Alvarado, quien se disponía a celebrar su 28.º aniversario este miércoles, fue asesinada a tiros tras ser atraída fuera de su hogar bajo la falsa promesa de recibir un obsequio sorpresa.
El porche de la vivienda familiar, decorado con mariposas y globos en tonos rosados y blancos, quedó como mudo testigo de una tragedia que ha conmocionado al estado Carabobo. Alrededor de las 8:00 p. m., la joven recibió un mensaje notificándole sobre la entrega de un detalle, lo que la motivó a caminar unos 200 metros hacia la vía principal del sector.
El «señuelo» de la muerte
Lo que Emily encontró en la oscuridad de la calle de tierra no fue un festejo, sino una ejecución. Sujetos aún por identificar abrieron fuego contra ella, efectuando seis disparos, de los cuales cuatro impactaron en su humanidad. Junto al cuerpo de la víctima quedaron los elementos utilizados para el engaño: un oso de peluche y un arreglo de globos, objetos que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) recolectó como evidencia clave tras detectar rastros de pólvora en ellos.
Pese a que sus familiares actuaron con rapidez y la trasladaron a un ambulatorio cercano, Alvarado ingresó sin signos vitales. La escena del crimen fue acordonada mientras los investigadores procesaban el hallazgo del «falso delivery» que sirvió de carnada.
Hipótesis: Venganza a distancia
La policía científica maneja como principal línea de investigación el sicariato o muerte por encargo. Las pesquisas preliminares apuntan a una expareja sentimental de la joven, quien se encuentra actualmente fuera de Venezuela. Se presume que el sujeto habría coordinado el ataque logístico y la ejecución a distancia, utilizando el cumpleaños de la víctima como el momento propicio para el atentado.
Aunque comisiones policiales desplegaron un operativo relámpago en las invasiones de Villa de Dios para dar con los ejecutores materiales, estos lograron huir del sitio. La comunidad permanece bajo asombro, mientras la justicia intenta rastrear las conexiones de un crimen que convirtió un día de alegría en una amarga despedida.
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