
El partido Fe en el Perú denunció el brutal ataque contra Gilbert Infante en el distrito limeño de Chorrillos.
Un crimen violento en plena campaña electoral
La escena política peruana se ha visto sacudida por un acto de violencia extrema. El candidato presidencial del partido Fe en el Perú, Álvaro Paz de la Barra, confirmó el fallecimiento de Gilbert Infante, quien aspiraba a un escaño en el Congreso de la República con el número 25 de la lista por Lima. El suceso ocurrió la noche del martes en el distrito de Chorrillos, mientras el país centraba su atención en los debates electorales televisados.
Según los informes preliminares, el ataque no fue un hecho fortuito ni un intento de robo común. La brutalidad del acto ha generado una ola de indignación, ya que Infante fue agredido físicamente de manera cruel en plena vía pública tras finalizar una actividad proselitista. El político fue trasladado de urgencia al Hospital Casimiro Ulloa, ubicado en Miraflores, donde los médicos no pudieron salvarle la vida debido a la gravedad de las lesiones sufridas.
Detalles sobre el ensañamiento y las amenazas previas
Paz de la Barra detalló que el asesinato fue perpetrado con una violencia inusual, señalando que el candidato fue atacado a ladrillazos. Esta modalidad de ejecución coincide, según el líder del partido, con advertencias que Infante había recibido recientemente. Los agresores habrían enviado mensajes intimidatorios asegurando que su muerte no sería rápida ni por arma de fuego, sino que lo harían sufrir antes de morir.
El líder de Fe en el Perú vinculó estas amenazas directamente con el discurso de «mano dura» y las propuestas de cadena perpetua para criminales que promueve la organización. De acuerdo con el testimonio del entorno cercano, las advertencias incluían frases explícitas sobre una muerte lenta, en represalia por las políticas de seguridad que el partido pretendía implementar en el país andino de llegar al poder.
El entorno de inseguridad y la falta de denuncias
Un dato alarmante revelado por la formación política es que Infante no era el único bajo asedio. Otros miembros de la lista electoral habrían recibido mensajes de texto y llamadas intimidatorias en las últimas semanas. A pesar de la gravedad de estos hechos, el equipo de campaña optó por no formalizar las denuncias ante la Policía Nacional del Perú, una decisión que hoy pesa sobre la dirigencia tras el fatal desenlace.
Paz de la Barra afirmó que los candidatos se habían reunido en su domicilio particular para mostrarle las evidencias del acoso digital y las amenazas directas. El ambiente de inseguridad que rodea a las agrupaciones con menor intención de voto, como es el caso de Fe en el Perú, pone de manifiesto la vulnerabilidad de los actores políticos frente a las mafias y el crimen organizado que opera en la capital.
Perfil del candidato y sus propuestas de seguridad
Gilbert Infante se presentaba como un ciudadano decidido a combatir la delincuencia que azota al Perú. En sus intervenciones públicas más recientes, había asegurado que su partido tenía la capacidad de pacificar la nación en un plazo de 100 días, basándose en la «decisión política». Irónicamente, su discurso se centraba en la erradicación de la violencia que terminó por arrebatarle la vida.
En cuanto a su trayectoria profesional registrada ante el Jurado Nacional de Elecciones, Infante declaró haber trabajado en el sector bancario y en el consorcio de construcción G&T Construction Corporation. Asimismo, en su hoja de vida figuraba el cumplimiento de una sentencia judicial del año 2004, aunque no se detallaron los cargos específicos de aquel proceso legal. Las autoridades peruanas ya han iniciado las investigaciones correspondientes para dar con el paradero de los responsables.




